Bahía Blanca, Argentina
Ver lo mal que defienden Boca, Racing y San Lorenzo termina por certificar que, a veces, intentar asumir un gran protagonismo por ostentar el mote de "grandes" termina por jugar en contra. Muy en contra.
Y no todo pasa por el talento individual. Ni por contar con un plantel rico en calidad a la hora de ir para adelante sin sufrir tanto atrás. Se trata de lograr equilibrio.
Lo de Boca, a la hora de defender, es harto preocupante a partir de la baja de Sebastián Battaglia y el otoño futbolístico que viven Abbondanzieri, Ibarra y Morel, a lo que se agrega que no termina de encontrar una dupla central de jerarquía. Al estilo Boca. Como manda su historia.
San Lorenzo pena con un Bottinelli llamativamente lento, con la temporaria ausencia de "Chaco" Torres por lesión y con los reiterados cambios tácticos que emplea Diego Simeone, quien parece haber entrado en una peligrosa confusión en su carrera como DT.
Y Racing es un tango. Genera de todo. Hoy es una promesa y mañana una traición. Agobiado por la zona caliente del descenso, su entrenador Claudio Vivas apuesta a un sistema ultraofensivo, con buenos actores pero con un libreto no del todo aprendido. Resultado: ataca a veces bien y defiende muy mal. Está desbalanceado. Y la promocionada vuelta de Roberto Ayala no tuvo una buena puesta en escena. Todo lo contrario.
Así están tres de los cinco grandes.
Claro que los otros dos no transitan caminos muy diferentes.
Mientras River intenta adaptarse a este presente gasolero y de limitaciones, a ser un ex "millonario", Independiente parece el más regular del quinteto venido a menos, aun con una ausencia imprevista como la de Carlos Matheu, uno de sus mejores exponentes individuales.
Los cinco, está claro, vuelan bajito, en medio de frentes tormentosos y sólo en el plano local. Hoy por hoy, son de cabotaje.
Los Vélez, Estudiantes, Banfield, Newell's y Lanús son los que defienden la ropa puertas afuera, a nivel internacional.
La pregunta es: ¿Habrá que acostumbrarse a este nuevo escenario en el fútbol argentino? Y en tal caso: ¿Quiénes serán los verdaderos grandes del futuro?
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