Era despistado, despistadísimo. Por ejemplo, no sabía cómo se llamaba el "4" de Flandria, ese dato al que los nuevos periodistas deportivos le dan tanta trascendencia. Pero, ¡lo que sabía de fútbol!
Era un placer ver un partido al lado de Osvaldo De Rosa. Te lo contaba y te lo explicaba de punta a punta. Y sin ninguna soberbia, a pesar de que sus 40 años como especialista le daban chapa.
Cómo sería que fue uno de los pocos que defendió a Bilardo antes del Mundial 86, cuando hasta el secretario de Deportes de la Nación lo quería rajar.
"Él sabe lo que hace, lo que pasa es que no le sale. Cuando le salga ya van a ver", decía.
Tenía diálogos memorables con Santiago Guerrero, otro de Deportes que también se fue hace unos años. Hablaban mucho de tango, de cine argentino, de fútbol y de golf. Ese golf sobre el que Santiago escribía en el diario y que Osvaldo conocía bien por sus años de caddie.
De tango también sabía una ponchada.
-Osvaldo ¿quién escribió Afiches?
-Homero Expósito.
-¿Y Tomo y obligo?
-Manuel Romero.
Rápido y sin dudar.
En los últimos tiempos se dio el gusto de escribir los comentarios de los espectáculos de tango que se hacían en Bahía. Y tenía una buena pluma. Como la que usaba para dar sus opiniones sobre Olimpo.
Se acordaba de los tiempos viejos de la ciudad, de miles de anécdotas vividas en distintas canchas y se reía de su lucha con una computadora que nunca le hacía un guiño.
Fue al Mundial de Francia 98 y vino deslumbrado con París y con las cosas dulces que comía en los barcitos parisinos. También había estado en el que ganó Argentina en el 78.
Hablábamos mucho de política. Me elogiaba a Perón y no le disgustaban los Kirchner. Y también se refería al fanatismo de mi viejo por Olimpo y Boca. Cuando ganaban los dos me decía con ironía: "Palou tranquilo este fin de semana".
Hoy al mediodía escuché por LU2 que Osvaldo se había muerto a los 68 años. Me quedé paralizado un minuto. Y enseguida se me vino a la memoria su hijo Adrián, con quien compartí la escuela primaria, y aquellos dulces que mandaba su esposa Blanca cada 1º de mayo cuando Osvaldo cumplía años.