El presidente ruso heredó un departamento de una israelí que fue su profesora

En Tel Aviv

El presidente ruso heredó un departamento de una israelí que fue su profesora

5/2/2018 | 11:58 |

La mujer le dio alemán durante su adolescencia y falleció en diciembre pasado.

El presidente ruso heredó un departamento de una israelí que fue su profesora

Foto: Reuters

   El presidente ruso Vladimir Putin heredó un modesto departamento en el centro de Tel Aviv que el mandatario le había regalado años atrás a quien fue su profesora de alemán durante su adolescencia y que falleció en diciembre pasado.

   La delegación rusa en Israel informó que tomó posesión de un departamento que hasta diciembre fue propiedad de Mina Yuditskaya Berliner, una mujer que fue maestra de Putin entre 1967 y 1968 en San Petersburgo.

   Según precisa el diario israelí Yediot Aharonot, cinco años después la docente hizo la aliá ("ascenso" en hebreo, como se denomina la emigración de un judío a Israel y su nacionalización), y perdió contacto con su discípulo.

El encuentro

   En 2005, Berliner descubrió que su exalumno, ya presidente de una de las naciones más poderosas del mundo, iba a visitar Israel, y se puso en contacto con los representantes diplomáticos, a los que dejó sus datos de contacto y dijo que le gustaría reencontrarse con él.

   El encuentro se concretó durante la visita oficial de Putin a Israel, cuando la Embajada la invitó a los actos oficiales donde el mandatario ruso se hizo un tiempo para tomar un té en privado con su exprofesora y le presentó al entonces presidente israelí Moshe Katsav.

   Tras el encuentro, Berliner comenzó a recibir regalos por parte de la embajada, incluyendo un reloj y la biografía de Putin, hasta que una empleada del gobierno ruso se presentó en su puerta y la llevó a ver dos departamentos en el centro de Tel Aviv, ofreciéndole alojarse en alguno de ellos.

   La docente se inclinó por el más humilde de los dos, con una sola habitación, en detrimento de uno más amplio y lujoso en la moderna calle Shenkin, de la capital israelí.

   "Le dije que tenía que estar cerca de la parada de autobús, del médico y del mercado", matizó Berliner en una entrevista brindada al medio hebreo en 2014.

   De acuerdo con el rotativo, cuando la profesora falleció en diciembre pasado, la Embajada rusa envió un representante para asistir a la ceremonia fúnebre y colaborar con los gastos.

  En su testamento, Berliner había dejado por escrito sus deseos de devolverle a Putin la modesta casa de la que había hecho su hogar. (Télam)

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