Notas y comentarios.

OTRAS VOCES

Sombras y fantasmas

06/11/2017 | 08:10 | Escribe Luis Tarullo

Quizás suene exagerado, pero pareció que algunos vieron repentinamente sombras y hasta algún fantasma de los días de la gestión del ministro de Trabajo de hace algo más de 30 años, Antonio Mucci, cuando el alfonsinismo quiso imponer una reforma laboral a lo Pirro que cayó derrumbada estrepitosamente por acción de los sindicatos y los senadores peronistas.

Y así entonces, después de la andanada, durante meses, de declaraciones y presiones por las modificaciones a la legislación del trabajo y el paquete de ideas-fuerza lanzado por el presidente Mauricio Macri, sobrevinieron las reuniones solapadas y públicas por esos cambios.

El sondeo más reciente congregó a parte de la crema gubernamental y sindical -el ministro de Trabajo, Jorge Triaca Junior, y el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, encabezando la delegación de la Casa Rosada, y Juan Carlos Schmid y Héctor Daer liderando la gremial- en una reunión de la cual los dirigentes cegetistas salieron con un curioso dato: que estaban en desacuerdo con el 40 por ciento de las iniciativas oficiales.

¿Por qué no el 57, el 73 o el 44.2 por ciento? Los dirigentes se cuidaron de que la disidencia fuera menos de la mitad.

Porque el punto, en realidad, es que ni el gobierno ni la CGT quieren romper la armonía -como siempre por intereses mutuos- y siguen remitiéndose a los cambios a través de los convenios individuales, iniciativa a la que se sumó recientemente la actividad lechera.

Lo que sí no está dispuesto a aceptar el mundo gremial es la modificación de la Ley de Contrato de Trabajo, el corazón del sistema. Y, por supuesto, que no le toquen las obras sociales. Pero esto ya está dicho y sobreentendido desde siempre.

Ahora prometen una nueva ronda de conversaciones para la semana que se inicia, con presencia de abogados, para empezar a hilar fino sobre letras chicas de las eventuales modificaciones.

Pero lo concreto es que, como el resto de los cambios que promueve la administración Macri, la cuestión irá al Congreso, donde el oficialismo no tiene mayoría propia en ninguna de las dos cámaras.

Por ello entre los participantes del cónclave estuvieron Federico Pinedo -presidente provisional del Senado y uno de los principales operadores políticos del oficialismo- y Nicolás Massot, presidente del bloque de diputados del PRO.

El gobierno no quiere tener sorpresas en el Parlamento y que la CGT, junto con los legisladores (especialmente los senadores) no lo “madrugue” como hace tres décadas.

Pero los muchachos sindicalistas son ajedrecistas políticos y también hacen jugadas que alertan al gobierno, como, en paralelo, reuniones con los intendentes peronistas.

Y lo hacen nada menos que en vísperas de momentos candentes, como las negociaciones paritarias para las cuales están calentando motores.

Por eso se justifica que algunos hayan visto algunas sombras, e incluso hasta algunos fantasmas.