Olimpo en la Superliga.

Olimpo de visitante: mismos resultados e idénticas conclusiones

Fuera de Bahía, el aurinegro perdió 8 de los 10 partidos que disputó. Está muy lejos del nivel de equipos encumbrados, con distintas ambiciones y con poder e historia dentro y fuera de la cancha.

Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

 

   Esta vez voy a basar mi análisis post partido en las consultas, en las apreciaciones y en las quejas que algunos hinchas de Olimpo me hicieron vía twitter, whatsApp o en la calle, a mi llegada de La Plata.

   Primero y principal, no hay que ser como la “Gata Flora”. Y me refiero a ciertos seguidores aurinegros que cuestionaron el dibujo táctico que plantó el DT Christian Bassedas frente al “Pincha” en el estadio Único. Si le ganó a Arsenal con un 4-4-2 que varias veces mutó al 4-3-3, si el equipo dio signos de vida y contagió optimismo con un 2-1 justo y claro sobre el conjunto de Sarandí, ¿por qué cambiar?

   Si hubiese armado otro dibujo, con un punta o más volantes de marca, si hubiese sacado a Troyansky para poner un carrilero más natural, lo hubiesen acribillado. Con los mismos once que lo alegraron ante un rival directo y del mismo calibre, el entrenador fue en búsqueda de uno o tres puntos que le permitan seguir con la ilusión intacta. Y yo estoy de acuerdo, porque le ratificó la confianza a esos once jugadores y fue a matar o morir.

   Está visto, y no voy a descubrir nada extravagante, que Olimpo, de visitante contra equipos encumbrados, de jerarquía y con aspiraciones onerosas, no puede jugar de igual a igual. No tiene con qué, está muy lejos en presupuesto y con niveles de futbolistas que no saben lo que es pelear un descenso.

   Si frente a esos adversarios, el elenco bahiense no sabe defenderse con el balón, no aprovecha los 10 o 15 minutos de gloria que le da el rival cuando aminora su ímpetu y su intensidad y no emboca esas dos situaciones claras que siempre provienen de errores ajenos, es muy casi imposible que pueda conseguir algo.

   A diferencia de cotejos anteriores, esta vez no se vino abajo moralmente cuando le marcaron el gol. Eso sí, contra River criticaron a los jugadores que Scocco dejó parados como postes en pleno slalom porque ninguno de ellos lo “atendió” con un patadón, pero el lunes el moreno Juan Otero corrió desde la mitad de la cancha hacia el área olimpiense, nadie lo frenó y recibió la descarga de Melano para abrir el marcador a los 19 segundos del complemento.

   También me preguntaron por el penal de Iván Gómez, quien en plena área albirroja, y en el piso, tocó la pelota con su mano izquierda. ¿Saben qué? Veo foul (empujón) de Ezequiel Vidal sobre el volante estudiantil, quien cae encima del esférico y lo envuelve con un brazo, pero sin ninguna intención de sacar ventaja.

   Me dicen “no dijiste nada que el árbitro (Fernando Espinoza) inclinó la cancha a favor de Estudiantes”. Sinceramente no percibí que el referí haya favorecido a un equipo o perjudicado al otro con “faltitas” o pitazos incongruentes.

   A ver... El “León” platense fue amo y señor del encuentro. Avanzó con criterio y sin apuros, descubrió huecos y espacios por todo el frente de ataque y si no pudo cristalizar en la red su amplio dominio territorial, fue por la eficiencia de Anchoverri.

   ¿Y los cambios de Bassedas? No entendí para que ubicó a Facundo García, quien debutaba en Primera división, de lateral por derecha, aunque después no le puedo reprochar nada. Insiste con Llambay y siempre cambia delantero por delantero, pero no puede hacer malabares con un equipo sin variantes y sin jugadores que puedan romper moldes.

   Trato de no ser pesimista, pero no puedo. Olimpo acumula 5 derrotas en fila como visitante y, lo más triste, en esos compromisos no marcó goles. Ese indicio es irrefutable, sobre todo porque ya no le estaría alcanzando con sumar en los partidos que le quedan de local de acá al final. Sí, complicado, por donde se lo mire...