Economía y campo.

El efecto dominó que puede poner de rodillas, otra vez, al sudoeste bonaerense

La sequía asoma en el horizonte. Los distintos fenómenos que se han producido, y que se preanuncian para la región, suman riesgos a las producciones. Los previsores, en salvaguarda.

Guillermo D. Rueda
grueda@lanueva.com

“Cuando se van sumando riesgos de baja probabilidad, llega un momento en que uno se pregunta: ¿qué pasa si se juntan todos al mismo tiempo y se produce un efecto dominó?”.


A la hora del diálogo con La Nueva., el experto en climatología, ingeniero agrónomo Eduardo Sierra, pone las condiciones: “Yo le comento un riesgo pero, por favor, le pido que no me pregunte qué probabilidad hay de que se cumpla, porque es cero”.


—¿De qué podemos hablar entonces?


—De las cuestiones de clima para las que debemos estar preparados, porque en el pasado ocurrió varias veces y lo tenemos registrado; es decir, conocemos al delincuente. Yo no puedo asegurar que el mismo delincuente va a asaltar el mismo banco de igual manera, pero que anda suelto el mismo delincuente sí.

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Lo cierto es que el clima (o la falta de lluvias, o la etapa Neutral, o la inminencia de La Niña) domina la escena del campo argentino, como se aprecia en los últimos meses que, en realidad y de acuerdo con la opinión de varios especialistas, hace presumir la consolidación de un período de sequía tal como sucedió, en nuestra región, entre los años 2008 y 2010.

Eduardo Sierra, climatólogo.


Ese es el delincuente al que alude el ingeniero Sierra, profesor destacado de la FAUBA y consultor de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.


“Yo no puedo decir que hay un 50% de probabilidades de que el año que viene vuelva a ser seco, por ahí es menos (del 50%), pero cuando uno suma escenarios en las distintas actividades del sector aprecia un panorama complejo”, aseguró.


—¿Por qué se cortaron las lluvias en esta región?


—Vale decir que es una zona testigo, donde mejor y más se manifiesta el ciclo de lluvias. De hecho, el punto neurálgico es la estación de Bordenave (en el distrito de Puan). Allí se precisa que es más seco cuando es seco y más húmedo cuando es húmedo. Aunque húmedo no sea nunca, claro.

Precipitación (mm.), desde el 1 al 31 de enero último. Fuente: Bolsa de Cereales porteña.


“Lo que planteó el ingeniero (Adolfo E.) Glave, con las lluvias de Bordenave, y que luego estudió el doctor (Ernesto) Viglizzo con métodos científicos, es que acá hay un ciclo de casi 100 años. Que hubo una fase húmeda desde 1970, cuando avanzó la agricultura y aumentó la carga, pero que ahora estamos en una fase de descenso de la lluvia. Y que puede ingresar en otra racha seca.


“Al margen de esta postura, con (Juan) Minetti trabajamos con la onda solar, en un período de once años. Decimos que cuando estamos en el máximo de actividad solar tenemos 4 o 5 años húmedos, que en este caso fueron de 2012 a 2017, y ahora que estamos al mínimo de actividad solar, que se producirá el año que viene, justo once años después de la sequía de 2008/2009.


—La alta probabilidad de que el enfriamiento del Pacífico continúe en la próxima temporada afectaría a la campaña 2018/2019...


—¿A qué llama Ud. alta probabilidad?


—Más del 50% con la presencia de La Niña.


—Eso no sería un riesgo, sería un peligro. Los riesgos empiezan en el 5 o 10%.


—¿Aún no lo ve como un peligro?


—A ver: ¿por qué nos estamos salvando en esta campaña de un desastre? Porque empezamos con buenas reservas de humedad por los cinco años húmedos.


“Ahora, imagínese que haya exactamente la misma cantidad de lluvia que el año pasado, pero iniciando la siembra con suelos secos. Ni hay ni qué pensarlo, porque ni siquiera se podrá sembrar la fina y tampoco sabremos qué estará comiendo el ganado el próximo invierno si ahora no hay rebrote otoñal”.


—La seca ya es tan importante en esta zona que los productores de fina no saben, a un mes de iniciarse los laboreos, cuál será su futuro...


—Eso se llama vulnerabilidad.


“Aquí hay varios riesgos que se suman, que es lo que a uno lo hace, cada tanto, tener un accidente aunque maneje bien. El caso del submarino (ARA San Juan) sucedió así. Fue un caso de baja probabilidad (de siniestros), pero que en algún momento se juntan todos y, aparentemente, allí pasó lo que pasó.


Probabilidad y Poisson


“Es como la distribución de Poisson (Simeon Dennis, francés, 1781-1840), que es la probabilidad de que en muchos casos un evento de baja probabilidad se concrete”.


—¿Cuáles son los principales riesgos de la próxima campaña?


—Que empecemos con las reservas de humedad del suelo bajas. Para que la campaña 2017/2018 sea buena, no necesitamos lluvias normales, sino por encima de lo normal.

Perspectiva climática abril-junio de 2018. Precipitación prevista (mm.). Fuente: BCBA.


“La solución de eso está un poco lejos, porque son las reservas de forraje que tendríamos que haber hecho cuando llovió mucho. Ahí todo el mundo se largó a hacer cosecha y casi nadie tiene ese forraje. Este es el mecanismo de los desastres; el sudoeste bonaerense los ha tenido varios veces".


Cuestión de precios


“Otro riesgo es que están aumentando (el precio de) la soja y el maíz. Cuando hay sequía se necesitarán esos cultivos para suplementar al ganado, u otros cereales, y el precio se va para arriba. La soja está cerca de los 6.000 pesos FAS (la tonelada). Quien hoy quiere comprar raciones está complicado”.


—Cuando Ud. dice que hay que estar preparados, ¿a qué se refiere?


—Desde el punto de vista ganadero, la carga y la reserva de forraje siempre se recomendaron y con una rotación agrícola-ganadera para que se bajen los costos.


“Entiendo que hay que ir a una agricultura sustentable, que pueda seguir funcionando sin importaciones de insumos y que apunte a la calidad para poder pagar los fletes.


“Nuestra producción debe tener calidad; sanidad y control de malezas con rotación y, finalmente, rinde, en este orden. Lo que sucede es que nosotros trabajamos el revés, porque anteponemos el rinde. Eso debemos corregirlo”.

 

Un planeta más caliente
 

* Grados: “Nos olvidamos, pero el planeta Tierra está unas 7 u 8 décimas de grado más caliente de lo que considera el promedio normal. Y más de un grado de lo que era hace 70 años”, dijo el ingeniero Eduardo Sierra.

 
* Orquesta: “Esto genera una circulación del polo del Ecuador muy fuerte. En los veranos hace un calor impresionante y los inviernos son por demás rigurosos. Se inundó la ciudad de París hace unas semanas y hoy hay gente esquiando. Esto es como el contrabajo de fondo de la orquesta”, agregó.