Barcelona, menos vistoso y más homogéneo

12/2/2018 | 05:00 |

Por
Néstor Ávila.

 Cuando se suponía que la salida de Neymar iba a debilitar el poderío del Barcelona, la realidad futbolística y las estadísticas demuestran lo contrario.

   Sin la presencia del estelar delantero brasileño desde el inicio de la temporada 2017-2018, los blaugranas fortalecieron su imagen y se reencontraron con el pasado.

   A partir del inteligente trabajo de su entrenador Ernesto Valverde, el Barsa se transformó en un equipo más completo y equilibrado en todas sus líneas.

   Con la desaparición del temible tridente ofensivo, el cuadro catalán volvió a jugar como acostumbraba en épocas de Pep Guardiola. Los mediocampistas asumieron un protagonismo decisivo en el funcionamiento y el resto de la formación expone sobre el terreno una solidaridad desconocida en la etapa de Neymar.

   Barcelona se alejó de las individualidades y recuperó su versión más colectiva para poder luchar otra vez por todos los títulos. Por lo visto en este tiempo, el cambio resultó positivo.

   Además ajustó la presión sobre la salida del balón del elenco rival y, más allá de la reciente igualdad en cero con el Getafe, no perdió capacidad ni contundencia en los últimos metros. Hasta aquí, en las tres competiciones (certamen doméstico, Copa del Rey y Champions League), convirtió 88 goles. De esa cantidad, solo la dupla que integran Lionel Messi (26) y Luis Suárez (19) aportó 45.

   Días atrás, en una nota concedida a la revista británica “World Soccer”, el propio Messi reconoció la situación. Admitió las variantes en la forma de jugar, valoró la organización que presenta el centro del campo y ponderó también la solidez defensiva.

   El conjunto culé lidera todavía con cierta comodidad en la Liga (sacó 7 puntos de luz sobre el “Atleti” del Cholo Simeone) y el pasado jueves obtuvo la clasificación para disputar la quinta final consecutiva de la Copa del Rey, que se desarrollará el 21 de abril venidero frente al peligroso Sevilla.

   Antes, el 20 de este mes y el 14 de marzo, deberá cruzarse con el Chelsea en los octavos de final de la Champions League, como parte de la cargada agenda que persigue como objetivo principal alcanzar la “triple corona” a nivel local y continental.

   En ese firme camino, el Barcelona disputó desde el 18 de agosto pasado 37 cotejos, de los cuales ganó 28, empató 8 y apenas perdió 1 ante el Espanyol, en el clásico de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey.

   Hoy, con la Liga bastante controlada, ya se enfoca en el plano europeo para intentar conservar su invicto y revalidar ese homogéneo andar que marcó diferencias en la fase de grupos. Sobre todo, sabiendo que el Manchester City, Paris Saint Germain, Real Madrid y Bayern Munich serán oponentes de sumo cuidado para sus pretensiones y también muy serios candidatos a levantar la preciada “Orejona”.

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