"Carlitos" Passarotti y el adiós a la Galería Plaza después de medio siglo

"Carlitos" Passarotti y el adiós a la Galería Plaza después de medio siglo

14/1/2018 | 07:32 |

Grandes personalidades han pasado por sus manos. Hasta el presidente Arturo Illía, en los '60.

"Carlitos" Passarotti y el adiós a la Galería Plaza después de medio siglo

Pablo Prest i- La Nueva

Por Cecilia Corradetti / ccorradetti@lanueva.com

 

   Se le pianta un lagrimón a Carlos Passarotti, “Carlitos”, como lo conocen los miles que han pasado por sus manos, su carisma y su oído, en Galería Plaza, para cortarse el pelo.

   Se emociona porque es el momento de su despedida. Así lo decidió, después de 50 años de trabajo intenso. En realidad de dos oficios heredados de sus padres: peluquería y vendedor de antigüedades, “ciruja”, como grafica entre risas.

   Ambos habían llegado de Italia con una mano atrás y otra adelante escapando de la guerra. Su mamá cortaba el pelo y su papá compraba y vendía máquinas agrícolas usadas. Y así se hicieron la “Argentina” en la tierra prometida.

   En los tres locales que ocupó a lo largo de medio siglo, Carlitos atravesó la época de oro de la Galería Plaza, aunque, al decir por la afluencia de clientes que siempre lo acompañó, su tarea nunca decayó.

   Atendió durante décadas a deportistas, artistas y otras grandes personalidades de la ciudad y el país. Hasta el presidente Arturo Illía “cayó” una vez en el “confesionario”, como denomina al sillón de cortes, y la peluquería, toda la galería, a decir verdad, se llenó de vecinos y curiosos.

   “Para hacer este trabajo hay que tener buena mano, algo de simpatía, carisma y, principalmente, oído para escuchar lo que el cliente quiere contar”, señala. Fue su esposa Ercilia y también su hija Mónica quienes, de alguna manera, también lo alentaron para que tomara la decisión de alejarse de la rutina laboral.

   “Tengo 80 y me siento bien. Quiero disfrutar lo mucho que me espera fuera de este local, mi casa en Sierra de la Ventana, una quinta, mis caballos...”, reflexiona.

   Mucha de su clientela, fija y leal, ha ido falleciendo, y también se modificó la vida en la galería respecto de otros tiempos. Porque, según evoca, años atrás eran todos una gran familia, algo que hoy desapareció: los locales se alquilan un tiempo, luego cierran, y así sucesivamente...

   De a poco, “Carlitos” embala tijeras, espejos y un montón de antigüedades que ha ido adquiriendo en viejas estancias o en remates de campos. Cristaleros, muebles, platería, vajilla se amontonan en el viejo local 18 y esperan, pronto, adornar otros lugares.

   Para poder deshacerse, el dueño abrió la página web “El Regateo”, o bien se lo puede llamar a su teléfono (291-154449457).

   “Llegó el momento de descansar. Tengo 80 y lo que no hice hasta ahora no lo haré más”, se sincera, aunque advierte: “Ojo, yo viví de esto siempre y me ha ido bien. Hasta he tenido dos empleados”.

   Cuenta que Jorge Recio, figura de River Plate y de la Selección, también pasó por sus manos, al igual que frecuentemente lo hacía Alberto Pedro Cabrera, a quien recuerda como “un señor con todas las letras”.

   Carlos llegó al mundo el 17 de diciembre de 1938. A los 12 aprendió el oficio en una academia de Soler al 600. Los años '70 fueron el furor de Galería Plaza. Claro que por entonces era el paseo principal de la ciudad y los cines, hoy cerrados, funcionaban a pleno.

   En plena mudanza, los clientes siguen llegando, algunos sin saber este desenlace. A los de confianza –en definitiva, a casi todos-- y para no dejarlos “colgados”, les ofrece cortales en su propia casa.

   “No es fácil irse”, confiesa, mientras ensaya unas palabras para la mucha gente que siempre confió en él.

   Pero sólo alcanza a decir “gracias”. Otra vez, las lágrimas le ganan.

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