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Triaca y una disculpa a medias

La columna semanal de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa de Gobierno.

Por: Eugenio Paillet

   Jorge Triaca finalmente se disculpó esta mañana delante del presidente Mauricio Macri y del resto de sus pares del gabinete por el mal momento que le hizo pasar al gobierno tras el escándalo con Sandra Heredia, su empleada doméstica a la que gritó e insultó en un mensaje de Whatsapp. Un incidente que varias encuestas conocidas en los últimos días confirmaron que contribuyó a profundizar la caída de la imagen presidencial y de la gestión de la administración de Cambiemos.

   Ocurrió durante la habitual reunión de gabinete de los martes en el Salón Eva Perón, donde la situación del ministro de Trabajo fue casi el tema central de la agenda. En especial porque pese al fuerte respaldo que le ofreció ayer el presidente, que terminó con las especulaciones sobre su eventual eyección del cargo, parte del gabinete pero en especial desde sectores de los socios radicales de la coalición, no acallaron las críticas por la actitud de Triaca y por el daño que le hizo a la imagen de transparencia que pretende instaurar Macri en la forma de ejercer la gestión.

   La incomodidad con Triaca de algunos ministros fue evidente durante la reunión de esta mañana, y el propio Macri, según confiaron fuentes que estuvieron atentas a lo que ocurrió en el primer piso de la Casa Rosada, siguió todo el desarrollo de la agenda con gesto adusto, sin los comentarios optimistas o jocosos que suele desgranar en este tipo de encuentros.

   Triaca pidió disculpas al gabinete pero lo hizo a medias. El ministro reconoció que fue un error aquel mensaje insultante a su empleada doméstica y se lamentó por eso. Pero de inmediato abrió sobre la mesa un informe que traía preparado sobre el resto de la historia, que fue la designación de Heredia en la seccional San Fernando del SOMU, el sindicato de trabajadores portuarios que durante 28 años dominó como propio el ahora preso "Caballo" Suárez.

   El ministro defendió la intervención en el sindicato y el resultado de la gestión realizada hasta ahora por tres interventores, entre ellos la ahora senadora Gladys González, la primera en enfrentarse a Suárez. Dijo que durante los 28 años que el dirigente sindical estuvo al frente del SOMU el déficit llegó a los 5 millones de pesos mensuales, y que en cambio desde que su cartera dispuso meter mano en el gremio los balances hablan de un superávit de 200 millones de pesos mensuales, además de haber normalizado el sindicato mediante elecciones transparentes con voto electrónico.

   Triaca se envalentonó con ese informe mientras el resto del gabinete lo escuchaba en silencio, y dijo que en el caso de la designación de su empleada doméstica en el SOMU de San Fernando había sido oficializado "por la eficiencia" de la mujer en la tarea que se le había encomendado. Un argumento que para los detractores del ministro es "poco sustentable" porque antes de ser designada interventora, y sin desmedro de sus reales capacidades,

   Heredia se había desempeñado como empleada doméstica en la quinta familiar de los Triaca. Cerca del ministro ya habían explicado en los últimos días que la mujer fue "indemnizada" mediante un acuerdo extrajudicial tras haber desempeñado aquella tarea durante tres años como trabajadora en negro. Y que en verdad quien la había contratado no era el ministro sino su hermano, que fue el que se hizo cargo de pagar la indemnización.

   Aquellas fuentes del gabinete dijeron que las disculpas de Triaca por el exabrupto contra su entonces empleada "sonaron a poco", como también "lució exagerado" el autoelogio del informe que presentó sobre el resultado de la intervención al SOMU que dispuso el ministerio de Trabajo. En cambio colaboradores del ministro lo defendieron respecto del tenor del informe al recordar que el presidente, en su defensa de ayer, reconoció que la tarea de Triaca al frente del ministerio "ha sido impecable".

   Como se descontaba, Marcos Peña volvió a referirse al caso de Triaca durante la habitual conferencia de prensa que ofreció al termino de la reunión de gabinete. A tono con la bajada de línea que impuso ayer el presidente, dio por "superado" el incidente con el ministro, aunque insistió en reconocer que "fue un error" lo que hizo con su empleada.