Editorial.

Parque de Mayo: otra vez en la mira

Una vez más, la inquietud de los vecinos bahienses llevó a poner la atención en el parque de Mayo, principal paseo de la ciudad, el cual conjuga un intenso uso por parte de miles de bahienses, tanto peatones como automovilistas.
A través de la página Change.org, buscan firmas para que la Municipalidad de Bahía Blanca considere que se trata de un paseo “para el deporte y la familia” y que, por lo tanto, exige ser cerrado al tránsito vehicular, atento al riesgo que el mismo implica para todos los paseantes.
Las estadísticas dan cuenta de lo adecuado de esa visión, ya que, de acuerdo con estudios realizados por profesionales de la Universidad Nacional de Sur, en los últimos seis años se han registrado 152 accidentes en sus calles, con tres víctimas fatales.
La visión de los peatones es que el parque es “un lugar para la familia”, de recreación y deporte, de tranquilidad para el juego y la distracción, andar en bicicleta, caminar o pasear mascotas”, según refieren.
No es difícil verificar ese movimiento. A toda hora cientos de personas lo recorren realizando actividades físicas, una práctica en constante crecimiento y que se concentra a la tarde-noche, cuando las condiciones son más adecuadas.
La gente corre, camina, anda en bicicleta o skate por las calles, a veces en grupo o solas, en ocasiones con ropas adecuadas para que se las pueda ver de noche, otras no. 
mientras tanto, esas mismas calles son utilizadas por los conductores como vías de enlace entre Urquiza, Florida y Alem, sin tomar a veces conciencia de estar atravesando un lugar recreativo.
Sin duda es necesario desarrollar un plan estratégico de ordenamiento del lugar. Lo más adecuado pareciera ser buscar un término medio que permitiera generar más seguridad a los caminantes. Establecer sendas peatonales, franjas destinadas a los peatones y restricciones a las velocidades y modalidades de circulación.
Durante décadas se ha postergado la intervención integral del paseo, lo cual ha generado un desorden y un desaprovechamiento del sitio. Es momento de mejorarlo, potenciarlo y, sobre todo, hacerlo seguro. 
Es posible que su completa peatonalización no sea la mejor respuesta, pero sin dudas exige un pensamiento que lo convierta en un lugar mejor.