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El indefendible Triaca

La columna semanal de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa de Gobierno.

Por: Eugenio Paillet

   Un funcionario de peso del gabinete nacional se preguntaba en las últimas horas cómo un gobierno que se presenta en nombre del cambio, mirará para otro lado si a Jorge Triaca le toca ir al Congreso a defender la reforma laboral ahora descuartizada por orden del presidente. En especial el capítulo referido al blanqueo laboral, una de las más preciadas joyas de ese texto por el impacto político y hasta mediático que supone incorporar más de cuatro millones de trabajadores al circuito formal del trabajo.

   "Es indefendible, nos van a moler a palos, no podemos mandar a un ministro a defender el blanqueo cuando ese ministro tenía una empleada en negro, a la que encima la trató con violencia y para compensar la designó en un sindicato intervenido por el gobierno", desgrana la fuente que tiene despacho en el primer piso de Balcarce 50.

   La pregunta que sigue es qué pasará con el blindaje que Macri ordenó construir alrededor del vapuleado ministro antes de subirse al avión de línea que lo llevó a la gira por Rusia, Suiza y Francia. El respaldo a Triaca no fue menor y pareció no dejar dudas en cuanto a su continuidad al frente de la cartera laboral, pese al reclamo de renuncia del sindicalismo en general y del kirchnerismo en el Congreso. El propio Marcos Peña reconoció que lo de Triaca fue "un error" pero que eso no ameritaba echarlo de su cargo.

   "Eso es así, pero puede cambiar", sostiene enigmático aquel funcionario. Hay alguna explicación a la mano. Macri respaldó a Triaca al menos por dos razones. La primera es que no iba a entregar la cabeza del ministro justo cuando se la reclamaban en bandeja Luis Barrionuevo y el bloque de diputados del FpV. La segunda es de orden práctico y político. El presidente no podía irse a su gira europea en medio de la renuncia de un ministro clave de su gabinete, cuando pretende desplegar en sus tres escalas todo el argumento de un gobierno serio y responsable que garantiza previsibilidad y reglas de juego claras a todo aquel que quiera venir a invertir.

   En consonancia, y por ahí habría que empezar a comprender alguna de las claves de lo que puede venir, si no la mayor, Macri le ordenó a Triaca que no abandonara sus vacaciones en un country de Chapadmalal, que se extenderán hasta el 31 de este mes. "Cuando vuelva hablamos", le habría dicho según aquella fuente. En paralelo, segunda gran clave, Macri delegó en Peña y en el poderosos vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, el diálogo con los gremios más amigables, como los Gordos (servicios) y los independientes (estatales y construcción), las primeras conversaciones para enderezar la discusión sobre la reforma laboral y empezar a consensuar capítulo por capítulo, que es la nueva estrategia luego del rechazo de Miguel Pichetto a tratar el paquete como un solo proyecto.

   Primera mirada en la que coincide la fuente: a esta hora, Triaca descansa en su casa de la costa atlántica, mientras Peña pero en especial Quintana, que en una de esas tiene contactos más aceitados que el propio ministro con los dirigentes sindicales "buenos" y "malos", como el propio exFarmacity nacido en Mataderos se refiere a los caciques que se sientan a dialogar de aquellos que "solo buscan romper", hacen el trabajo del ministro.

   Conclusión: Macri ratificó a Triaca luego del exabrupto que se convirtió en tema periodístico nacional y en un calvario para los puristas de Cambiemos, porque no le quedaba más remedio y necesitaba un gesto de autoridad a minutos de emprender su gira y delante de quienes sólo buscan torcerle el brazo. Pero la zaga de la maltratada Sandra Heredia y también la ristra de familiares de Triaca designados en el gobierno, siguen siendo una brasa caliente.

   Otro cantar sería el primero de febrero, o en esos días, cuando el presidente convoque a su despacho a Triaca, a Peña y Quintana. Allí habría definiciones que ahora mismo tornan más que incierto el futuro de Triaca en el gabinete. Más allá de la amistad y de la ponderación que todos dicen tener por su labor como ministro.