Rita, la histérica

Crónicas urbanas / Por Emepé

Rita, la histérica

14/1/2018 | 12:52 |

  Rita, la histérica

     Rita fue contundente.

    Antonio llevaba casi lo mismo todos los días: 2 carasucias, medio kilo de mignones y una leche descremada.

   Antonio entraba a la panadería para mirar a Rita. Nunca le había dicho nada.

   Esa mañana se animó. Y con sumo respeto…

   --Te invito al cine.

   --No te quiero ver más por acá. Si venís otra vez llamo a la Policía.

+++

 

    A Antonio lo consolaban en el café.

    --Son todas iguales. Imbancables. Ya sabemos lo único que les interesa a las mujeres: la guita.

   Antonio escuchaba. Pero prefería poner una pausa.

    --No sé. Capaz que le pasó algo difícil con algún hombre…

   --Defendela nomás. His té ri cas. Son eso: his té ri cas.

+++

   El 13 de noviembre de 2006 fue el peor día de Rita.

  Ella, mamá y papá fueron al arroyo. Papá y mamá estaban en tregua.

   El mantel a cuadros, las copas, las frutas, los sándwiches, las servilletas, el vino, el agua…Todo sobre el pasto. Una pintura de familia ideal.

   --Papá, mamá… miren ya meto la cabeza abajo del agua…

   --Rita, vení a comer algo… Ya hace una hora que estás en el agua –pedía mamá.

   A las 7 subieron al auto. El papá estaba un poco mareado por el vino. A los 5 kilómetros la tregua se rompió.

   --Dejame de hinchar, yo tomo todo lo que quiero.

   --Siempre el mismo, arruinás todo.

   --Vos me arruinaste la vida. Mirá, con este revólver te pego un tiro y se nos terminan los problemas a los dos.

   --Pará, paraaaaá... --dijo la madre en medio del forcejeo.

+++

   Algunas noches Rita todavía ve cómo gotea la cabeza de su papá sobre el tapizado de cuero.

   Su mamá ya lleva un año libre. 

 

(La historia sucedió hace unos años en Bahía Blanca. Los nombres fueron cambiados)

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