EDITORIAL

Un homenaje a Atilio Fruet

30/9/2017 | 08:01 | Un acierto de los dirigentes de Olimpo el de reconocer en vida a sus ídolos, a los que hicieron tanto por el deporte y el club.

Con su brazo derecho en alto, el pelo encanecido y una indisimulable emoción en su rostro, Atilio “Lito” Fruet fue homenajeado la semana anterior por la dirigencia del club Olimpo, al asignarle su nombre al nuevo estadio cubierto de básquet, en la avenida Colón y Chile.

Fruet es parte de la historia grande del básquet nacional -fue varias veces capitán del seleccionado argentino- y uno de los protagonistas de la denominada época de oro del juego en la ciudad, cuando las vitrinas de la Asociación Bahiense se vieron desbordadas por la cantidad de trofeos ganados en las competencias a nivel provincial y nacional, consolidando la calidad de la ciudad como capital de este deporte.

Si por estos tiempos decenas de jugadores brillan en las mejores ligas del mundo -el caso de Emanuel Ginóbili, con cuatro torneos ganados en la NBA, es el ejemplo por excelencia, o el de Sergio Hernández dirigiendo el seleccionado- es porque se han asentado en una base que fueron consolidando varias generaciones.

En 1676, el físico, matemático y astrónomo Isaac Newton, para muchos el científico más grande que ha existido en la humanidad, escribió una carta a su colega Roberto Hokke. En ella, el descubridor de las leyes que rigen la mecánica clásica aseguró que sus logros fueron posibles porque pudo pararse en “los hombros de gigantes”, en referencia a estudiosos que, sin haber visto tan lejos, habían abierto puertas y marcado caminos.

Los jugadores de estos tiempos están parados, sin duda, sobre hombros de gigantes, como también en su momento lo hicieron Fruet y sus dos talentosos compañeros -como Alberto Pedro Cabrera y José Ignacio De Lizaso-, sobre los de otros bahienses que fueron consolidando y jerarquizando el juego de los cestos.

Un acierto de los dirigentes de Olimpo el de homenajear en vida a sus ídolos, a los que hicieron tanto por el deporte y por el nombre de la ciudad.

Que puedan sentir en su corazón, y junto a su familia la posibilidad de reconocer, en tiempo y forma, sus logros.

El estadio principal de Olimpo lleva el nombre de Norberto Tomás, jugador fallecido a los 21 años de edad, mientras reforzaba a Estudiantes en un cuadrangular amistoso en Córdoba.

Nunca supo de este reconocimento. Fruet sí. No es poco, es justo.

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