EDITORIAL

UOCRA Bahía S.A.

24/9/2017 | 11:01 |

Tras la difusión de diversas notas periodísticas, la semana pasada detonó uno de los temas que más jaquean el futuro desarrollo de la ciudad y la región: la extorsión que la delegación Bahía Blanca de la UOCRA hace sobre empresarios e incluso trabajadores del sector de la construcción.

Este accionar mafioso ha sido –como es su costumbre- valientemente advertido en su reciente visita a la ciudad por la propia gobernadora María Eugenia Vidal, como parte de la lucha que viene librando contra el crimen organizado, voz a la que luego se sumó la del diputado Santiago Nardelli.

Al parecer, las advertencias de Vidal y Nardelli habrían desatado o estarían por desatar una investigación de oficio por parte del ministerio público.

En la misma línea, también los empresarios impulsarán en las próximas horas una investigación penal, empresarios a quienes ahora es vital acompañar, ya que se trata de una pelea que lejos está de ser solo de ellos. Está claro que cada obra que se detenga o no se concrete por culpa de la imprevisibilidad que genera el accionar de este gremio a nivel local es un perjuicio para el conjunto de la sociedad, y esto convierte al problema en una cuestión de Estado. No será la primera vez que el hambre voraz de los coimeros ponga fin al dinamismo de un sector de la economía.

En resumen: la delegación Bahía Blanca de la UOCRA, cuyo historial está vinculado a la violencia, al delito e, incluso, a la droga, se ha vuelto a convertir en una peligrosa y organizada empresa mafiosa.

Cabe esperar, de ahora en adelante, que todos quienes tienen alguna responsabilidad en el destino de la ciudad y la región, tanto desde lo público como desde las instituciones, comprendan que la única forma de enfrentar y lograr la neutralización de la mafia es construyendo un bloque sólido en un conflicto en el que no hay lugar para grises ni, mucho menos, para el consabido “no te metás”.

Mustang Cloud - CMS para portales de noticias