Macri está en campaña (peronista)

2/5/2017 | 19:04 |

Por
Eugenio Paillet

   Mauricio Macri siempre aspiró a contar con una "pata peronista" en PRO, y luego en Cambiemos. Es obvio que no lo ha conseguido, al menos hasta ahora. Salvo chispazos, como Diego Santilli en la Ciudad, Cristián Ritondo en la Provincia, Sebastián de Luca en el ministerio del interior, y no mucho más, ese es un faltante en la composición política con proyección electoral que el presidente bien podría anotar en el debe de su gestión.

   El ingeniero no se da por vencido y ahora mismo, en plena recta hacia las elecciones de medio tiempo que se realizarán dentro de menos de seis meses, resulta muy claro que ha ensayado nuevos intentos. Y que lo hará en el corto plazo, hasta con desafíos que pueden sonar osados por el terreno que sabe que pisa.

   No es de ningún modo casual en esa búsqueda, a la que cabría agregarle aquel ya lejano acto para inaugurar un monumento a Juan Perón junto a Hugo Moyano detrás de la Casa Rosada, el repaso de lo que ha ocurrido y de lo que se viene.

   Macri estuvo ayer en el acto del Día del Trabajador de una de las cinco o seis fracciones en las que hoy se encuentra fracturado el movimiento sindical peronista.

   Claro que fue en un escenario amigable, como es el partido FE que encabeza Gerónimo "Momo" Benegas, que es un claro aliado de Cambiemos aunque se reivindica como peronista al igual que otros gremios menores enrolados en las 62 Organizaciones que aportaron bombos, banderas y unos 2.500 simpatizantes.

   El presidente no se privó allí de citar a Perón, como lo ha hecho en otros actos anteriores, y habló sin rubores de la defensa de "los derechos del trabajador". Hubo, como se podía esperar, chicanas de ida y vuelta. Benegas calificó el acto de la CGT unificada de "mamarracho", y Héctor Daer dijo que lo de Ferro no fue un acto peronista sino un mitin de campaña de PRO.

   Decidido a doblar la apuesta, Macri desembarcó esta mañana nada menos que en Florencio Varela, donde reina el eterno peronista-menemista-kirchnerista Julio Pereyra, con otro gesto de corte netamente peronista: visitó una fábrica recuperada tras la crisis de 2001 que los obreros reconvirtieron en cooperativa y que durante la década pasada hizo gala de su fe cristinista, a base de subsidios y apoyo a la gestión de la doctora.

   Macri posteó luego en las redes sociales una foto con los trabajadores de la cooperativa y algunas frases alusivas, del mimo modo que lo hizo cuando anunció su participación en el acto de Ferro. Allí subió una instantánea en la que se lo puede ver en pose típicamente peronista, rodeado de obreros de mameluco y cascos de seguridad.

   Lo mejor, como suele ocurrir, está por venir. Y promete alquilar más de un balcón. Es que el presiden desembarcará ese día en La Matanza, bastión de bastiones del peronismo de todas las épocas y del cristinismo residual a partir de la derrota de diciembre de 2015.

   Casi una herejía para caciques como Fernando Espinoza, y de la propia intendente y posible candidata en las listas del Frente para la Victoria en octubre, Verónica Magario.

   El objetivo de ese desembarco no necesita explicaciones. La Matanza es el único distrito donde Cambiemos no ha logrado del todo hacer pie, pese a las varias visitas de la estrella de PRO, María Eugenia Vidal.

   Los voceros habituales del gobierno que conocen por dentro la trama política reconocen que las malas noticias que traían casi todas las encuestas en materia de intención de voto en ese bastión peronista fueron determinantes en la decisión de sacar a Elisa Carrió de la provincia y finalmente proponerla en el más seguro y amigable suelo porteño.

   El presidente y la gobernadora son, se ha dicho y repetido, los "candidatos" aunque no compitan. Y La Matanza tiene un padrón electoral de dos millones de almas, más que toda la Patagonia junta.

   Ese combo es el que los estrategas de la Casa Rosada creen que al menos en Buenos Aires, y no sólo en el oeste y sur del Conurbano donde los números flaquean, hay que desplegar en busca del voto peronista "clásico". No será fácil la captura: algunas encuestas le otorgan a Cristina en esa mini provincia un 50 por ciento de imagen positiva.

   Una película aparte podría verse el viernes: el guión lo vienen escribiendo el macrismo y Magario, que se adjudican respectivamente la autoría del Metrobús que se inaugurará ese día con la presencia de Macri, Vidal, y quién sabe si la propia intendenta.

   Con guerra de carteles incluida y no pocas chicanas en las redes, los contendientes se han sacado chispas a la hora de promocionar la obra, clave para esa zona que atraviesa la Ruta 3, como si fuese propia. "Lo hicimos nosotros", dice Magario. "Los fondos los puso la Nación", retrucan cerca del presidente. Final abierto.

Mustang Cloud - CMS para portales de noticias