OTRAS VOCES

La alcaldesa desmemoriada

14/5/2017 | 08:10 | Escribe Miguel A. R. Donadío

Días pasados, el presidente de la Nación, conjuntamente con su ministro de Transporte, inauguró una magnífica obra de infraestructura vial largamente esperada por los vecinos del Partido de La Matanza: un Metrobus de alrededor de 26 kilómetros de longitud con una inversión de 1.700 millones de pesos que incluye un centro de transbordo, refugios, paradas, veredas, etc..

El acto fue sencillo sin las grandilocuencias a las que nos tenía acostumbrados el gobierno anterior.

La nota desafinada, cuándo no, estuvo a cargo de la propia intendenta de ese municipio; quien fuera al lugar y, muy poco anfitriona, tuvo la ocurrencia de aprovechar el momento para recriminar no solo que la obra era insuficiente sino la falta de hospitales y otras obras sin hacer.

Ignorante o cínica la alcaldesa criticó que la obra vial (beneficiará diariamente a no menos de 240.000 personas) no llegaba hasta la famosa General Paz, calificativos, el primero, porque no puede desconocer las imposibilidades técnicas del caso, o el segundo, porque sabiéndolo igual hecho mano demagógica para enrostrar desmerecimiento por lo hecho.

La desmemoria de la señora Verónica Magario en su máxima expresión. Su partido viene de gobernar el país desde 2002 hasta 2015. Nada más cerca de la frase ciceroniana que un estadista como Nicolás Avellaneda, que presidió nuestro país (1874-1880) hizo aún más célebre: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla” .

Veamos la historia última de ese particular distrito municipal argentino.

El partido justicialista en sus diversas corrientes, de derecha, de centro y de izquierda ha gobernado el distrito de La Matanza desde 1983 a la fecha, es decir desde el regreso de la democracia en 1983 hasta el día de hoy; o sean casi 34 larguísimos años.

Entre Don Russo, Cozzi, Balestrini, todos ex intendente del distrito, este último que “cedió” esa alcaldía a su chofer, el amigo Fernando Espinoza y más luego este a una funcionaria suya, la actual “dueña” de los patrulleros del distrito: Doña Verónica Magario. Entre ellos cinco gobernaron por más de treinta años los destinos de La Matanza con los resultados a la vista.

Matanza es uno de los distritos más pobres del país. Localidades como Aldo Bonzi, González Catán, Villa Luzuriaga, Ciudad Evita, etc. concentran niveles de injusticia social elevadísimos.

Parece una contradicción total que el partido político, cuyo lema principal es nada menos que la justicia social, siendo el único partido gobernante del distrito, haya bastardeado su bandera más preciada en forma tan elocuente.

Y sin embargo, la cosa no se termina ahí.

Después de 34 años de vida política matancera, la mayoría de los cuales salvo 6 años en la provincia de los 34 (4 años del Titán Armendáriz y casi 2 años de Mariú Vidal) los lugareños vivieron bajo gobiernos peronistas en la gobernación; y tan sólo 4 años (dos de De la Rúa y menos de 2 años de Macri) también con el mismo color político en la Nación. Es la pura y dura estadística desde 1983 cuando renaciera la democracia en nuestro país.

O sea que desde el año 1989 que ya gobernaba Don Antonio Cafiero la provincia y Carlos Menem la Nación, hasta 1999 el propio peronismo gobernó el país, la provincia y el partido de La Matanza sin interrupciones; situación política que se repitió desde 2002 con las dupla Sola-Duhalde, Sola-Kirchner y Scioli-Kirchner hasta 2015 con gobernadores y presidentes justicialistas. La Matanza tuvo 23 años del mismo color político en los gobiernos locales, provinciales y nacionales.

Toda esa enrome potencia política, presupuestos municipales, provinciales y nacionales incluidos, no pudieron concretar una obra tan elemental y básica como ampliar la infraestructura vial para el transporte público, que resulta vital para los habitantes de uno de los conglomerados urbanos más importantes del país.

En unos pocos meses de gestión la administración de Mauricio Macri adjudicó, empezó y terminó la obra del Metrobus de La Matanza que significó que los habitantes de esa geografía pasaran de tomar el colectivo en el barro, sin veredas, sin garitas y sin luces a hacerlo al amparo de una obra de infraestructura de calidad.

Se imponen algunas preguntas para la intendenta

¿Cuántos años más tiene que gobernar ese color político para sacar de la pobreza a ese distrito?

¿Cuantos años nos quisieron hacer creer que la alineación de los gobiernos locales, provinciales y nacionales darían un vuelco extraordinario en la vida municipal?

¿Se olvidó que su partido gobernó la Nación entre 1989-1999 y 2002-2015?

¿Con qué autoridad política recrimina a la actual gestión nacional la falta de obras públicas en su distrito?

Tampoco el actual presidente, y más allá de cualquier especulación política, sopesó que el distrito lo gobernaba alguien que no es del palo como se dice en la jerga. Igualmente abrazó una de las bandera más conocidas de la propia Eva Perón: “Donde hay una necesidad nace un derecho”.

En esta situación, donde el beneficio al pueblo llano es evidente, hasta Evita hubiera felicitado al presidente.

Célebre frase de Abraham Lincoln que viene a cuento: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

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