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Olavarría: la culpa es nuestra

Por: Maximiliano Allica

   La culpa es del Estado, la culpa es de los organismos de seguridad, la culpa es de la productora. La culpa, en inmensa medida, es de la barrabravización del rock. Y de todos aquellos que ven algo de positivo en la cultura del aguante.

   El problema no es que se junten 300 mil personas, sino que un porcentaje, así sea el 1%, no respete ningún límite. El problema es que sabemos que ese 1% va a estar presente y es suficiente para descontrolar a una ciudad como Olavarría.

   La culpa es nuestra, por naturalizar ese "aguante" ridículo, por aceptar que en el rock, que no es otra cosa que arte, haya hinchadas tipo fútbol. No está buenísimo "dejar todo para ir a ver al Indio" ni a Boca, River, San Lorenzo, etcétera. No hace falta dejar nada. Al contrario, es imperioso no perder nada por un espectáculo que, subrayemos, en nada cambia (en nada debería cambiar) la vida de ningún espectador.

   No sé a cuántos de los 300 mil y pico que fueron a Olavarría les importa el rock, en un sentido estético. No sé cuántos de los que fueron estaban más interesados en vivir la experiencia de la misa pagana, del aguante multitudinario.

   Estoy seguro que la enorme mayoría fue a disfrutar y no a sufrir. Pero la posibilidad de sufrir era altamente probable. Siempre lo es con las convocatorias masivas de esta naturaleza porque buena parte de la celebración se basa en encontrar nuestro lado salvaje. Ese es el mensaje que llega desde arriba del escenario.

   El Indio, artista descomunal, nunca en su historia condenó el descontrol. Tampoco es su rol en la sociedad coordinar fuerzas de seguridad ni organismos políticos. Su papel está en el escenario. Pero al haberse vuelto tan desmedidamente masivo pasa a tener una responsabilidad seria. Algo inteligente tiene que decir, más allá de que "los medios venden pescado podrido".

   Seguro que Olavarría nunca más alojará un show así. Seguro que ninguna ciudad argentina lo aceptará fácilmente de aquí en más. Tal vez el Indio tenga que llamarse a silencio en materia de recitales y todos los que alguna vez fuimos hinchas de la hinchada habremos tenido una parte de la culpa.

   Si vas a un concierto del Indio o de quien sea, que te importe la música. Si te importan las banderas, la caravana, el ritual alocado que no cuida al que tiene al lado, vos también estarás bancando a un rock estupidizador de masas.