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No dicho, dicho, mejor no haber dicho

Por: Maximiliano Allica

La columna de la semana pasada terminó con una frase que Voltaire no dijo: "No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo". Se la adjudicó la escritora Evelyn Hall, en una biografía publicada en 1906, más de un siglo después de su muerte. Hay muchos ejemplos de personajes que no dijeron frases que se les atribuyen, aunque tuvieron aceptación porque exponían su pensamiento.

Nicolás Maquiavelo nunca dijo "el fin justifica los medios" en "El Príncipe", tratado político de monumental vigencia pero poco visitado por quienes lo citan. No deberían temerle, es un libro relativamente corto y ágil. Eso sí, hay que entender el contexto de la Italia del siglo XVI, un ejercicio complejo aunque muy edificante. Al igual que Voltaire, el genio florentino no pronunció su frase más famosa, pero es la idea que sobrevuela la obra.

Otros casos son las frases dichas y atribuidas como originales, pero que pertenecen a terceros. Una muy conocida es "las ideas no se matan", que grafiteó Domingo Sarmiento antes de partir al exilio perseguido por el rosismo. El autor real, aquí, es incierto. Algunos afirman que fue el político francés Hippolyte Fortoul, otros, el filósofo Denis Diderot. Como sea, Sarmiento fue un coloso de las ideas y la muerte. Bien podría haberla creado.

"La única verdad es la realidad", dijo Juan Domingo Perón, citando a Aristóteles. Idea controversial, es más probable que no exista verdad única y difícilmente realidad indiscutible, sino múltiples interpretaciones según las posiciones personales. Si solo hay una verdad, no hay margen para otra opinión. El viejo líder es identificable con esa idea. Y con otras mil más, claro.

Un tercer tipo de frases para el análisis son las últimas palabras antes de morir. "Ay Patría mía", habría dicho Manuel Belgrano con el suspiro final y "muero contento, hemos batido al enemigo" el sargento Juan Bautista Cabral al entregar su vida en la batalla de San Lorenzo. La construcción de la identidad nacional necesita de estos gestos incomprobables.

Para el final, las frases probadamente dichas cuyos autores deberían intentar borrar para siempre. Por ejemplo, "en Argentina hay 5% de pobres" o el grupo Macri "es un deudor sin recursos económicos". Hasta la próxima.