EDITORIAL

La Virgen, en Villalonga

4/12/2017 | 08:04 | En la historia de la Iglesia Católica se cuentan 13 apariciones de la Virgen María a las que se considera verdaderas.

El pasado 8 de noviembre, el sacerdote José María Masson terminó de celebrar su misa en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, en la localidad de Villalonga, partido de Patagones, a ciento cincuenta kilómetros de nuestra ciudad, con un aroma de rosas imposible de ignorar.

“Es un signo de la presencia de (la Virgen) María”, refirió el Padre, en una percepción ratificada por varios asistentes a las misas dadas en el lugar. Para algunos, el aroma aparece “en forma de ráfagas”; para otros se trata de un perfume que “te envuelve desde arriba”.

Un equipo de Servidores de María, sociedad religiosa que estudia situaciones relacionadas con la Virgen, analiza por estas horas el hecho, el cual, según se aseguró, se viene registrando desde hace casi 20 años, sin que tomara mayor trascendencia.

Una vecina manifestó haber tenido percepciones de la Virgen de Schoestatt, expresadas en mensajes ligados a la vida sacerdotal y algunos muy puntuales dirigidos al padre Masson. Las autoridades de la iglesia tomaron el tema con adecuada cautela.

Los primeros signos del aroma de rosas data de agosto último, cuando una mujer se acercó al sacerdote y sintió el perfume proveniente de sus ropas, “como una ola que pasaba cerca, a veces más intensa, otras más sutil”. En otras ceremonias el aroma fue “permanente y más notorio”.

En la historia de la Iglesia Católica se cuentan 13 apariciones de la Virgen consideradas verdaderas. Las más reconocidas ocurrieron en Lourdes (en 1858) y en Fátima (1917), pero hubo también en Akita (Japón), Betania (Venezuela) y Zeiten (El Cairo).

En cada caso María dejó diferentes mensajes, con recomendaciones para alejar al hombre del pecado y la importancia de la oración para terminar con las guerras y otros males propios del planeta.

El caso de Villalonga comienza a tener un gran eco en toda la región. Para los hombres de ciencia, seguramente habrá una explicación racional.

Para los de fe, el aroma a rosas testimonia una presencia celestial. Entre ambas situaciones, una pulseada, entre ciencia y religión, entre la razón y la fe, que mueve corazones y pasiones frente a la existencia de un cielo y de un Dios.

El perfume a rosas en Villalonga renueva esa puja.

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