CON LAS FORMAS DEL AYER

Palacio de los Vascos

4/12/2017 | 08:02 | Escribe Mario Minervino

Hace 109 años, en diciembre de 1908, se abrió la licitación para construir un monumental Palacio de los Vascos, en la esquina de Brown y Villarino, el cual serviría de sede a la agrupación Laurak Bat.

Entusiasmados por disponer de una sede propia acorde al crecimiento del centro, los dirigentes vascos decidieron levantar un ambicioso edificio, el cual incluía dos canchas de pelota a paleta, uno de los deportes característicos de ese pueblo.

La convocatoria para la construcción fue un éxito: participaron 18 oferentes, entre ellos Pedro Cabré Salvat (posterior adjudicatario), Andrés Lista, José Rión, Antonio Gerardi, Gerardo Pagano y Félix Tanera.

Adjudicada la obra, en enero de 1909, los baskos (según se los nombraba en la época) organizaron la ceremonia de colocación de la piedra fundamental.

Para eso partieron en caravana desde la casa de Elbar y Torres, de Brandsen y Soler.

“Hago votos por que este edificio sea el lazo de unión de todos los vascos”, dijo un asociado.

La obra se empezó a buen ritmo y pronto se anunció la inauguración con un par de partidos de paleta.

Pero la fiesta no pudo ser.

Las deudas contraídas con la edificación y los avatares propios de la economía hicieron que la sociedad vasca no pudiesen nunca ocupar el inmueble, que pasó a manos de uno de los bancos acreedores.

Poco después los hombres de Euzkadi pusieron en marcha otra construcción en Lavalle y Lamadrid, la cual ocupan desde 1914.

El fallido palacio fue alquilado en 1921 por la Dirección de Escuelas y allí funcionó durante medio siglo la Escuela Normal.

En 1973, la piqueta borró su silueta del paisaje urbano.

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