Columnas.

Deseos Vitales

Por: Guillermina Rizzo

   ¿Audacia? ¿Intrepidez? ¿Valentía? ¿Osadía? ¿Placer? ¿Confianza? ¿Apuesta? ¿Generosidad? Palabras relacionadas, combinadas en una especie de cóctel, que Usted mi querido lector, bebe con rapidez, con lentitud, degusta, saborea, y en ocasiones posiblemente también rechaza…

   ¡Sí! Fue producto de la audacia, intrepidez, valentía, osadía y placer que empecé a escribir, a expresarme “casi en voz alta” para otros. Fue confianza y apuesta que La Nueva. acompañara publicando “esta especie” de “Piscología al alcance de todos”; y es la generosidad de su lectura la que motiva a que estas letras, estas columnas, se sucedan…

   Durante cada domingo intento aportar preguntas, luces diminutas, a veces un tanto cándidas, insignificantes, con el objetivo de que Usted encuentre las respuestas, o que tal vez habilite nuevas preguntas…

   Cada domingo me valgo y me despojo de unas pocas ideas propias y de un sinfín de ideas aprendidas, motivada por el simple placer de ayudar, intentando contagiarle la convicción de que algo mejor puede suceder, algo mejor nos puede suceder…

   Último día del año, tiempo para expresar deseos y augurios. Mis “deseos vitales”, 10 sugerencias, anhelos, para que, cual peldaños, se conviertan en disparadores para enfrentar la maravillosa posibilidad de animarnos a insistir, a desafiar, a renunciar, a aceptar, a valorar, a desear…

   Le deseo…

   Libertad, no para hacer lo que “se le ocurra”, sino libertad concedida para poder elegir con responsabilidad dentro de lo posible, asumiendo las consecuencias de las decisiones.

   Humor, sonrisas y hasta risas a pesar de las adversidades. Deseo que pueda soltar la mejor carcajada para reírse de usted mismo, condición para aceptar y gozar de mucho cuanto le sucede.

   Amabilidad. Deseo que quienes lo rodean puedan ser bien tratados, que en cada gesto, en cada palabra, transmita y contagie alegría y optimismo.

   Pausas. Intervalos para que pueda dimensionar cada minuto, cada segundo. Tiempo devenido en regalo que no debería albergar postergaciones, reproches. Deseo que pueda vivir cada momento intensamente, aun los dolorosos y los errores, pues traen consigo aprendizajes.

   Sentidos. Vea, escuche, deguste, huela, toque… Deseo que sus capacidades se amplifiquen para que pueda registrar a los Otros y comprenderlos.

   Soltar. Le deseo valentía para abandonar ciertos lugares, coraje para alejarse de ciertas personas y firmeza para cerrar determinadas puertas.

   Creatividad. Prescinda de experiencias ajenas, no le garantizo aciertos, por el contrario, le aseguro crecimiento, diversión, sensibilidad, curiosidad, sorpresas…

   Habilidad. Deseo que cada día sea una instancia de superación, en la que sus dones y capacidades se expanden sin aniquilar a quien camina a su lado.

   Entusiasmo. Que no le gane la indiferencia y el olvido especialmente para con nuestros ancianos, no los sepulte vivos

   Amor. Solo los vínculos afectivos nos convierten en humanos. Deseo que pueda querer a alguien, a muchos, a sus padres, a sus hijos, a sus amigos, a su pareja, a sus abuelos, ¿por qué no a sus vecinos? Amar desinteresadamente, involucradamente, intensamente; deseo que también se pueda sentir amado, reconocido y valorado.

   Con su permiso reitero mi ritual de cada año. Convencida de que no se puede desear sin agradecer, quiero decirle gracias a Usted mi querido lector, es quien le da sentido a mi pasión y significado a mis letras. ¡Feliz 2018!