Creció el porcentaje de asalariados bahienses que alquilan su casa

Creció el porcentaje de asalariados bahienses que alquilan su casa

30/12/2017 | 10:00 |

Un estudio de un Instituto dependiente de la UNS señaló que más de tres por cada diez trabajadores dependientes no son dueños de la vivienda ni el terreno que habitan. La cifra es alta y supera a la media nacional. 

Creció el porcentaje de asalariados bahienses que alquilan su casa

Francisco Rinaldi

frinaldi@lanueva.com

Pese a las diferentes políticas públicas para facilitar el acceso a la vivienda, en los últimos trece años el porcentaje de asalariados bahienses que alquila creció desde el 21 al 32 por ciento entre el primer trimestre de 2004 e igual lapso de 2017, de acuerdo con un informe del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS). 
Aunque menos pronunciada, la misma situación se evidencia a nivel país, con un aumento en el porcentaje de inquilinos del 15 al 19% en el mismo lapso, según el informe realizado por los investigadores del IIESS en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que difunde cada trimestre el INDEC. 
     La EPH se realiza en 31 aglomerados urbanos cuya población total explica alrededor de un 70% de la nacional. Uno de estos es el Bahía Blanca-Cerri (BBC). 
Como contracara de este fenómeno, la diferencia entre BBC y el resto de los aglomerados en cuanto al porcentaje de asalariados propietarios del terreno y la vivienda que habitan, pasó de un punto porcentual en el primer trimestre de 2004 a cuatro puntos porcentuales en los primeros tres meses del corriente, conforme con el IIESS. 
     En paralelo, el promedio para el período completo de dependientes-titulares es del 60% en BBC versus un 65% en todos los aglomerados, es decir, unos cinco puntos por debajo de la media a nivel nacional. 
     Vale aclarar que el resto de los asalariados -entre un 8 y un 15% en BBC y el total de aglomerados, respectivamente- habita su casa bajo otros regímenes de tenencia: como ocupante por pago de impuestos/expensas, propietario únicamente de la vivienda pero no del terreno u ocupante gratuito con permiso, por citar algunos. 
     “Es de destacar el estancamiento del porcentaje de asalariados propietarios a nivel nacional en los años de fuerte crecimiento 2003/08. La declinación de 2009/11, luego de la crisis en los EE.UU. y en Europa, sorprende menos. Aunque los datos de BBC están sujetos a un mayor error y variabilidad, la tendencia parece similar a la del total nacional”, destacan los autores del estudio. 
     Es que entre 2004 y 2008, etapa en que la economía nacional avanzaba a un muy vigoroso 7,8% promedio anual, el porcentaje de dependientes propietarios en todos los aglomerados urbanos no evolucionó más allá del 66%, aunque a partir de 2012, cuando se lanzó el Programa de Crédito Argentino del Bicentenario para la Vivienda Única Familiar (el Procrear) abandona su tendencia a la baja. 
     “A nivel nacional el porcentaje de asalariados propietarios ha dejado de disminuir hacia 2012, en coincidencia con la puesta en marcha del programa Procrear de crédito a la vivienda, subsidiado con fondos previsionales. No se observa, sin embargo, que el acceso a la vivienda se haya recuperado del retroceso experimentado en 2009/11 y mucho menos que haya superado su nivel de 2004”, aclara el documento.
Implicancias 
      Para uno de los autores del informe, el doctor en Economía y docente de grado y posgrado de la UNS, Gustavo Burachik, las primeras implicancias del estudio sugieren que las políticas públicas tendientes a facilitar el acceso a la vivienda de los trabajadores no han podido darle una solución definitiva a una problemática añeja en nuestro país. 
De hecho, es preciso recordar que el aglomerado Bahía Blanca-Cerri padece un déficit habitacional de significación: hasta agosto de este año, la Dirección de Tierras del municipio tenía registradas 10 mil postulaciones de acceso a vivienda. Comparada con la población urbana local, esta demanda es más elevada que la que se observa en ciudades como Mar del Plata y La Plata, por citar apenas algunos casos. 
     En la actualidad, la administración macrista ha decidido darle un abordaje muy distinto a la cuestión, ya que, de la mano de la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), los bancos están en condiciones de ofrecer créditos hipotecarios a tasas de interés muy accesibles para los bolsillos de un asalariado promedio. 
La propuesta generó tal interés que en agosto de este año, a nivel local y de acuerdo con datos del Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires, el 28,65 por ciento del total de actos de compraventa de inmuebles formalizados por los notarios de nuestra ciudad eran hipotecas, cifra que se compara con el 8,44% del año 2016. 
     En todo el país, datos del Banco Central señalan que hasta octubre, el stock de créditos hipotecarios que ajustan por UVA creció $ 8.900 millones en promedio y cerró el mes en $ 104.651 millones, lo que significó un avance de 9,8% nominal. 
De esta manera, acumuló una suba de 77,9% en los últimos 12 meses y, descontando la inflación, los préstamos con garantía hipotecaria registraron en promedio un alza mayor al 7% en los últimos dos meses.  
     “La contracara de ese boom es que se trata de un préstamo altamente riesgoso para el deudor, ya que como esá atado a la evolución de la inflación, en caso de una disparada, la deuda se agranda notablemente. 
     "Y a pesar de que se puede refinanciar, se extiende el período de pago, de forma que el tomador queda 'encadenado' al banco. 
      "En conclusión, el riesgo del banco disminuye a costa de un mayor riesgo para el deudor”, alertó Burachik. 
     Para el economista local, las entidades no alertan sobre esta posibilidad y “sólo informan los posibles beneficios de los préstamos UVA, evitando alertar sobre este riesgo a los interesados para que puedan decidir mejor si desean asumirlo o no”. 

Ley estancada
      Las trabas no resueltas para acceder a la casa propia, que dan lugar a un todavía elevado porcentaje de inquilinos en todas las ciudades de nuestro país, sirvieron de fundamento para que las Cámaras iniciaran el tratamiento de un nuevo proyecto de ley de Alquileres, una iniciativa que, entre otros puntos, busca limitar los incrementos de los valores locativos. 
      En Bahía Blanca, de acuerdo con el Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca-Argentina (CREEBBA), los alquileres exhibieron aumentos promedio del 51% entre noviembre de 2017  e igual mes del año anterior, superando así al 23% de inflación local para el mismo lapso.
     Así las cosas, al mes pasado, el valor promedio por el cual se renta una casa céntrica en Bahía Blanca -dos y tres ambientes- era de unos 13.290 pesos, mientras, que para departamentos, fue de $ 10.130. 
     Por eso, el proyecto, que actualmente aguarda tratamiento legislativo en la Cámara Baja estipula aumentos en las locaciones en base a un promedio -dividido en partes iguales- del Índice de Precios al Consumidor del INDEC y la evolución de los salarios. 
    Pero sus impulsores están disconformes, ya que la iniciativa fue aprobada por el Senado, y desde Diputados la habrían modificado en forma sustancial. 
     “El proyecto original se cambió 180 grados y en perjuicio de los inquilinos. Por eso, no creo que haya novedades antes del primer trimestre de 2018”, dijo Gervasio Muñoz, representante de la ONG porteña Inquilinos Agrupados. 
     A manera de antecedente, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, gracias a un proyecto aprobado por la Legislatura porteña, los inquilinos no tienen que pagarle comisión a la inmobiliaria, que sólo le puede cobrar al propietario hasta el 4,15% del total del contrato. 
     " La iniciativa está funcionado bien, pero gracias a las asociaciones de inquilinos, como nosotros, que controlamos que se cumpla, ya que las autoridades no le prestan la debida atención", se quejó Muñoz. 
     Para el responsable de Inquilinos, las regulaciones de precios son la única forma de luchar contra un mercado muy concentrado, aunque numerosos estudios coinciden en que pueden atentar contra la oferta de nuevas viviviendas para renta, ya que desincentivan la inversión en este segmento del mercado inmobiliario. 
     Pese a ello, los inquilinos insisten en que se deben buscar mecanismos que eviten abusos, los que juzgan como muy frecuentes. 
     En la ciudad, los agentes inmobiliarios consultados aseguraron que tales abusos son más una excepción que una regla, insistiendo en que los bajísimos niveles de mora en el pago de las locaciones -no mayor al 2 o 3 por ciento- hablan por sí sólo de que los intereses de las partes no están tan distantes, configurando así un mercado sano, que no necesita intervenciones que puedan incorporar un factor de distorsión en la relación entre las partes.
     Desde la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor (OMIC) de Bahía Blanca, informaron que las quejas de consumidores por posibles abusos en contratos de alquileres "no están entre las principales consultas". 
     Pero más allá de una defensa contra posibles excesos contractuales, los inquilinos señalan que, en más de un caso, quieren seguir siendo inquilinos, con lo cual, sus derechos deben ser respetados. 
      "Los núcleos familiares se han modificado abruptamente. El promedio histórico de habitantes por vivienda era de cuatro personas, pero eso se redujo mucho, porque hay quienes no les interesa ser propietarios, ya que, al estar poco apegados a un barrio o una ciudad, prefieren mudarse regularmente", finalizó Muñoz. 

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