OCURRIÓ EN VILLA FLORESTA

Condenada por amenazar a una guardiacárcel con un arma casera

2/12/2017 | 09:00 | Una interna del pabellón de mujeres sorprendió a la víctima y le colocó un elemento punzante en el cuello.

El 6 de mayo de 2014 una guardiacárcel de la Unidad Penal Nº 4 de Villa Floresta sufrió un difícil momento, cuando una de las presas del pabellón de mujeres la tomó del cuello y le apoyó una faca, exigiendo llegar hasta un sector al que se le había impedido el paso.

Una compañera de la víctima advirtió lo que estaba sucediendo y pidió ayuda, por lo que otros efectivos llegaron hasta el lugar, logrando reducir y desarmar a la agresora.

Por el hecho fue procesada Marisol Elizabeth Cejas Rojas, quien actualmente se encuentra alojada en la Unidad Penitenciaria Nº 3 de San Nicolás y fue sentenciada a un año y cinco meses de prisión por el hecho ocurrido en la cárcel bahiense.

El fallo fue dictado en juicio abreviado por el juez en lo Correccional Nº 1, José Luis Ares, quien, teniendo en cuenta que la mujer tenía una condena previa a seis años impuesta por un tribunal platense, determinó la sanción única de siete años y diez meses.

Previamente, el fiscal Rodolfo De Lucia y el defensor oficial Pablo Radivoy, con la aceptación de la imputada, habían acordado la calificación legal y la pena.

Para el magistrado se acreditó que el 6 de mayo de 2014, poco antes de las 13, al efectuarse la apertura de la puerta del set de madres del Pabellón Nº 7 (anexo femenino) de la U4, Cejas Rojas salió del interior y sorprendió a la agente Jesica Moronero, a quien amenazó colocándole un elemento punzocortante en el cuello.

La trabajadora del Servicio Penitenciario declaró que el hecho se desencadenó cuando estaban haciendo ingresar a una detenida al pabellón, situación que fue aprovechada por otras dos internas para abordarla.

Dijo que la acusada le apoyó la faca y la condujo hacia otro sector de la unidad, aunque ella no tenía las llaves para abrir.

Describió que su compañera Laura Urrutia accionó la alarma, por lo que personal masculino de la cárcel acudió al lugar y logró neutralizar el peligro.

Indicó que no resultó lesionada, aunque el episodio le provocó una crisis nerviosa.

Urrutia, por su parte, al declarar en la sede de la fiscalía, describió lo sucedido y manifestó que en poder de Cejas Rojas incautaron dos elementos punzocortantes.

También brindó su testimonio el efectivo Daniel Alejandro Gauto, quien logró desarmar a la imputada.

El magistrado valoró como agravantes los antecedentes penales de la procesada y la condición de agente penitenciaria de la víctima.

Por todo ello, el juez Ares condenó a Cejas Rojas por el delito de amenazas agravadas por el uso de armas.

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