Salud.

Los numerosos mitos que fueron generando las pastillas anticonceptivas

 En medicina hay pocos temas que arrastren tantos mitos como la anticoncepción. Ahora bien, ¿de qué hablamos? Aquí le presentamos algunos y su realidad.

Dra. María E. Moltoni
Ginecóloga/Halitos

   Un mito es una “historia imaginaria” que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y le da más valor del que tiene en realidad.
   En anticoncepción los mitos se convierten en construcciones mucas veces falsas o sustentadas por conocimientos científicos que ya no están vigentes.
   Repasemos los mitos más escuchados y acerquémonos a la verdad médica:
   a) La pastilla “del día después” es abortiva.
   No es abortiva. ¿Cómo actúa? Intenta frenar la ovulación de la mujer y transforma el moco de la entrada del útero en un moco impenetrable para los espermatozoides (por eso es mejor no esperar al día después para tomarla, si no lo antes posible). 
   No logra evitar todos los embarazos, porque si la mujer ya ovuló y tiene relaciones sin protección, a veces la pastilla no hace efecto. Si luego de tomarla se produce igualmente un embarazo, no aumenta la tasa de aborto ni produce ningún tipo de malformación en el feto.
   b) Sólo puedo tomar una pastilla “del día después” por año.
   La pastilla de emergencia intenta evitar embarazos no planificados. No contiene estrógenos y es una sola dosis de levonorgestrel. Es un mito que hay un máximo de veces para tomarla. Si bien la pastilla frena la ovulación, el óvulo “que no salió” puede hacerlo más tarde ese mes. Por lo tanto, si la mujer tiene otra relación sin protección, aunque sea al día siguiente, tiene que volver a tomarla. Desde ya, habrá que aconsejarle a esa mujer buscar otro método de anticoncepción más efectivo, así como usar correctamente el preservativo siempre, para evitar enfermedades de transmisión sexual.
   c) Los anticonceptivos orales engordan.
   En la mayoría de los estudios no se observa aumento de peso significativo de las usuarias de anticonceptivos hormonales combinados. Es probable que este mito provenga del pasado, donde se usaban dosis más altas que hacían ganar peso y retener líquido. De todas maneras, algunos tipos de anticonceptivos pueden generar aumento de peso en un pequeño porcentaje de usuarias, tales el caso del acetato de medroxiprogesterona. De todas maneras, el embarazo produce mucha más ganancia de peso que cualquier anticonceptivo.
   d) Los anticonceptivos hormonales traen cáncer.
   Los anticonceptivos hormonales demostraron disminuir el riesgo de cáncer de ovario y de endometrio, con un efecto beneficioso que dura varios años post suspensión del anticonceptivo.
   También disminuyen los tumores malignos de colon y recto.
   Un estudio publicado en 2017 del Royal College of General Proctitioners, del Reino Unido, que abarcó a más de 40 mil mujeres usurarias en su juventud y ahora mayores, corroboran estos hallazgos.
   Respecto del cáncer de mama, se observó que casi no aumenta durante el uso de pastillas o en gente que las usó hace poco.
   Este mínimo efecto parece diluirse en el tiempo, sin observarse influencia sobre este tumor si el uso de pastillas fue hace más de 5 años.
   Algo similar ocurre con el cáncer de cuello de útero, del cual el principal responsable es un virus.
   A pesar de esto, no se aconsejan hormonas si la mujer ha tenido cáncer de mama en el pasado.
   Con el uso de anticonceptivos hormonales no se observa influencia positiva ni negativa en otros tumores como el cáncer de piel, pulmón, etc.
   Debemos decir, además que las dosis hormonales que contienen hoy en día son mucho menores de las que se usaron en el pasado.
   La eficacia se mantiene a pesar de la menor dosis.
   Sin embargo, los efectos adversos han bajado.