Bananas, zumba y música para un domingo inolvidable

Bananas, zumba y música para un domingo inolvidable

2/10/2017 | 10:35 | El desafío “La Nueva.” excedió la calidad de mera competencia para convertirse en un magnífico evento social. Una plaza colmada por gente dio cuenta de eso.

Bananas, zumba y música para un domingo inolvidable

Bananas, zumba y música para un domingo inolvidable. Desafío La Nueva. La Nueva. Bahía Blanca

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   El día fue magnífico. Por donde se lo analice. Sol pleno, leve brisa, cielo despejado: ideal para correr, para competir, para compartir.

   En ese marco tuvo lugar ayer la primera etapa del Desafío La Nueva., que terminó siendo mucho más que una competencia atlética para convertirse en un verdadero encuentro social, en la previa, durante y en la más distendidas y extensa etapa pos carrera.

   Con los participantes cansados, distendidos, y con ganas de compartir la experiencia vivida se generó un grato momento social.

   Lo que sigue son algunas historias del día que sirvió para recuperar una de las competencias tradicionales de Bahía, que escribió su primera página en 1956.

Coca, sin Coca

    Gaseosa sin gas, ni azúcar. Dos puestos dispuso Coca Cola, uno de los auspiciantes del Desafío, para servir de apoyo a los competidores. Lo curioso es que todos los vasos rojos, con el logo de la firma, tenían agua, líquido adecuado para hidratarse.

Caminata y zumba

   Mientras esperaban la orden de largada, los participantes de la caminata tuvieron una singular entrada en calor: sobre la tarima montada frente al que fuera edificio del diario, una profesora realizó una movida clase de Zumba, seguida con entusiasmo por los caminantes.

Pasión y desgaste

   Sofía Luna y Ulises Sanguinetti coincidieron en indicar que para participar en este tipo de carreras se necesita "pasión, amor y dedicación", aunque también dejaron en claro que se paga un precio: tantos años de exigencia física generan un gran desgaste físico en el tiempo.

Caminata variada

   Hombre, mujeres, parejas con sus hijos en carritos, niños. Una gran variedad de personas participaron de la caminata. El paso más pausado de los caminantes permitió ver un práctica reiterada: persignarse frente a la catedral.

La previa

   La primera cuadra de calle Zelarrayán, entre Yrigoyen y Sarmiento, sirvió para la entrada en calor de los participantes, muchos desde una hora antes del inicio de la carrera. Allí se percibía que si bien correr es recreativo, la competencia también está: se veían rostros tensos y ansiosos.

Un accidente

   La carrera se desarrolló sin inconvenientes. Sin embargo se demoró su inicio por un accidente: una mujer que caminaba por la vereda tropezó con un niño y sufrió un terrible golpe en su rostro. Atendida con el servicio de emergencias, fue trasladada al Español.

Sin corralito

   Walter Portales relató la carrera con el mismo ritmo que pone a sus trasmisiones de fútbol. No podía recurrir a su conocida expresión del "corralito de piolas", pero graficó corredores corriendo "palmo a palmo" y punteros marchando "a paso firme". Inventiva y oficio para un excelente relato.

Apoyo

   Agua, bananas y bebida energizante recibía cada participante al terminar la carrera. La plaza Rivadavia fue marco de un animado encuentro entre todos los corredores, el cual se extendió por más de dos horas.

Orgullosa

   Recibida con aplausos, Delma Sánchez, con el Nº 206, fue la ultima participante en terminar la carrera. "Estoy orgullosa", dijo, cansada, al tiempo de explicar que se concentró en "mantener el ritmo" a lo largo de los 12 kilómetros.

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