EDITORIAL

Justicia

3/9/2016 | 22:05 |

Lino Villar Cataldo, el médico que ultimó días atrás a un ladrón cuyo propósito era robarle el auto y, eventualmente, matarlo, fue excarcelado, fijándole el juez un millón de pesos de fianza.

De que lo suyo fue legítima defensa, no parecen caber dudas. En realidad Cataldo resultó la víctima de un malviviente que bien muerto está. La sociedad gana y no pierde con su desaparición.

Basta considerar cuál ha sido la reacción del hermano del ajusticiado para darse cuenta de su ignorancia y ferocidad. En lugar de velarlo y callarse la boca, lo que hizo fue extenderle una amenaza no menor: la de ultimar al médico donde lo encontrase. Por su parte, familiares y allegados del malviviente crearon un grupo de Facebook para defenderlo y recordarlo. Por suerte hay en la Argentina un criminal menos.

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