EDITORIAL

Dilma

2/9/2016 | 22:26 |

La destitución de Dilma Rousseff, formalizada por 60 votos contra 20 en una histórica sesión del senado brasileño, puso fin a los 13 años del PT de Lula en el poder. La ex-presidente es tan corrupta como varios de sus adversarios. En punto a honestidad, pues, nadie puede tirar la primera piedra.

Pero Brasil es una democracia y las 60 voluntades que se inclinaron por la destitución son más que las 20 dispuestas a cerrar filas con la ahora ex-presidente. No hubo un golpe blando, como pregona esa izquierda latinoamericana que se escandaliza por la suerte de Dilma y no abre la boca frente a los desmanes totalitarios de Nicolás Maduro en Venezuela.

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