EDITORIAL

Pusilánime

8/8/2016 | 07:25 |

El juez Martínez de Giorgi ha demostrado que era real lo que muchos que lo conocían de antaño sostenían en privado: que a la primera de cambio Hebe de Bonafini lo pasaría por encima. Que el cargo le queda grande lo demostró con creces en el sainete al cual acaba de prestarse.

Los jueces tienen una responsabilidad enorme. Deben impartir justicia, nada más y nada menos. Inclusive en un país aquejado por la existencia de instituciones flacas a las que pocos parecen llevarles el apunte. Por lo visto, es algo que Martínez de Giorgi ignora. Ha hecho el ridículo y ha sentado un precedente gravísimo.Con qué derecho podrá, de ahora en más, reclamar que alguien se presente a indagatoria en su juzgado.

La justicia no es ni para los cobardes ni para los irresponsables, las dos características más salientes de este magistrado.

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