EDITORIAL

Bolsas

13/8/2016 | 08:38 |

El exsecretario de Obras Públicas declaró por espacio de cuatro horas ante el juez federal Daniel Rafecas y adelantó algo digno de Perogrullo, que todos sabíamos, pero de enorme trascendencia. Expresó, sin que le temblase la voz: “El dinero de los bolsos no me pertenecía, era de la política.”

Los 9 millones de dólares que llevó López al convento son una parte infinitesimal del saqueo organizado por Néstor Kirchner y continuado por sus sucesores a lo largo de doce largos años. López, en su afán por quedar a cubierto del delito, también dijo que no se enriqueció de manera ilícita, lo cual es risible.

Como quiera que haya sido -y esto es lo fundamental- dejó abierta la puerta para avanzar en la investigación al sugerir complicidades que cualquiera puede imaginar. Cristina Kirchner y Julio De Vido tienen motivos, desde ayer, para estar más preocupados de lo que ya estaban.

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