Hasta luego Rivadavia, hola Milstein

13/3/2016 | 00:12 |

Por
Maximiliano Allica

El único retrato del fundador de Bahía Blanca no es del verdadero Ramón Estomba. No existen imágenes que permitan recrear su figura y la versión oficial de su cara no se compadece con el aire familiar, dicen los descendientes. Quizás la crisis de identidad de los bahienses empezó desde el mismísimo principio.

Crisis identitaria tuvo la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, fervorosa demandante de la apertura de cláusulas secretas entre YPF y Chevron durante el gobierno de Cristina. Ahora que es funcionaria, Laura cambió y cree que está bien que los ciudadanos-niños no sepamos qué hacen con nuestra guita. No es lo mismo ser oposición que oficialismo.

No es lo mismo. Más macrista que Macri, el Frente Para la Victoria busca derogar el decreto que subió el mínimo no imponible de Ganancias para elaborar una propuesta superadora. Cambiaron.

Un exfuncionario bahiense y un exintendente pringlense son investigados por crear empleos fantasma en Astillero Río Santiago. Los acusan de hurtar datos de decenas de personas para armar legajos truchos, a partir de los cuales esa gente pasaba a "tener" trabajos de 25 a 40 lucas. Los "empleados", muchos indigentes, no sabían que esto ocurría ni jamás vieron un mango.

La ficha saltó con una mujer de Pringles que un día no pudo cobrar la AUH porque su marido figuraba con un sueldo de 30 mil pesos en el Astillero. La investigación se extenderá a Bahía Blanca. Atentos: en la ciudad de Estomba, nadie es lo que parece.

Nunca entenderé por qué la plaza central se llama Rivadavia. No es una crítica a su figura, la campaña anti-sanmartiniana, el empréstito con la Baring ni la enfiteusis. Simplemente no veo que don Bernardino haya sido más importante para esta ciudad que otros hombres de su época.

El más grande de todos los bahienses fue y probablemente será César Milstein, a quien solo recuerda un memorial en avenida Cuyo, que ni siquiera tiene referencias.

La mayoría de las plazas centrales en el país se llaman San Martín, Belgrano, 9 de Julio o Independencia. No planteo llegar al extremo montehermoseño de poner el nombre de vecinos vivos a las calles (sí, lo que leen). Pero bien podríamos fortalecer nuestra identidad homenajeando a un bahiense que, como ninguno, reflejó los más altos valores humanos. Plaza César Milstein. Piénsenlo.

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