Columnas.

La mamá de Néstor

Por: Maximiliano Allica

Efraín Delgado no siente rencor hacia su madre. Cuando era muy chiquito lo dejó al cuidado del abuelo Angel, el mismo que durante años lo acompañó todos los días 6 kilómetros hasta la escuela rural en Pampa del Indio, Chaco. La foto es conocida: nieto y abuelo se tapan el llanto con las manos. El chiquilín fue el primero de la familia en completar la primaria.

Santiago sintió que su vida llegaba al final. Un cáncer amenazaba sus sueños, pero decidió que no. Le extirparon un pulmón el año pasado y pocos meses después, en agosto de 2016, a la edad de 55, se colgó la medalla de oro en Río de Janeiro por su actuación en yachting. Maestro Lange.

A Silvana Corso le costaba aprender. Admite que pasó la primaria gracias a las maestras y que recién en la secundaria entendió cómo estudiar. Fue la primera de su familia en terminar la educación media. Ya recibida como docente, tuvo una hija que nació con parálisis cerebral y murió a los 9 años. Directora de una escuela en Fuerte Apache, por sus esfuerzos para la inclusión de chicos con distintos problemas Silvana acaba de ser elegida entre los 50 finalistas al Global Teacher Prize, una especie de Premio Nobel que busca al mejor maestro del mundo. "Nuestra escuela es re pobre. A los chicos con sillas de rueda tenemos que llevarlos a upa", cuenta. En marzo se conocerá el ganador del premio. No interesa el resultado. Necesitamos que Silvana sea una de las grandes referentes de la sociedad argentina.

Juan Martín estaba cerca de tenerlo todo hasta que una lesión traicionera le hizo perder mucho. De hecho, casi pierde lo más importante: el proyecto. Pasaron los años y las operaciones. No pasó el dolor pero sí el miedo. En un puñado de meses barrió a los mejores tenistas del planeta y condujo a la Argentina al título que más histeriqueó, la Copa Davis. Del Potro se recibió de gigante.

En Coronel Suárez vive Néstor Schroh. A los 2 años le diagnosticaron autismo y recién a los 5 empezó a hablar. Sus padres creían que nunca iba a leer y escribir. Días atrás, a los 11, lo nombraron escolta de la bandera en el acto de fin de año por tener uno de los promedios más altos de su escuela, 9,25. "No den nunca por sentado que no pueden", dice su madre, Mara.

Se va un 2016 lleno de historias hermosas. Inspiradoras. No las desaprovechemos.