¿Por qué ganó el "No" en Colombia? Mi opinión como colombiano

Por Francisco Villafáñez

Por Francisco Villafáñez / fvillafanez@lanueva.com @fran_villafanez

   En Colombia ganó el "No" porque parte de la sociedad civil no comulga con las condiciones del acuerdo de paz firmado entre el Estado colombiano y las FARC-EP. Vale la pena resaltar que en las zonas más golpeadas por el conflicto armado colombiano, el sí al acuerdo se destacó en las urnas.

   Amnistías para guerrilleros que cometieron crímenes de lesa humanidad como secuestros, desplazamientos de civiles y masacres, un lugar como partido político, curules en el congreso y el hecho de no pagar ni un solo día de cárcel, fueron algunos de los beneficios que el gobierno de Santos ofreció al grupo armado y que los ciudadanos no aprobaron el pasado domingo.

   Pero quizás a todo esto debamos sumarle la gran división que existe entre los “santistas” y los “uribistas”. Y es que esa “grieta” política creada entre los seguidores del expresidente Uribe y su exministro de defensa y actual presidente, Juan Manuel Santos, ha dividido a Colombia en dos y ha generado diferencias, en momentos irreconciliables, entre compañeros de trabajo, amigos y familiares.

   Mientras que los más cercanos a Uribe promulgaron una ardua campaña a favor del "No", argumentando que este proceso de paz no contaba con las garantías suficientes y que no querían una firma de la paz a cualquier precio, los que apoyaban el "Sí" condenaban que la oposición no aceptara el perdón y olvido, y con ella la paz para todos.

   Y en este juego el expresidente Uribe lleva la ventaja, ya que cuenta con una gran popularidad entre todas las clases sociales de colombianos. En su lugar Santos ha tenido algunos problemas con su imagen dentro de la población y además, errores de forma en este proceso con la guerrilla le pasaron factura.

¿Y ahora qué sigue?

   Tanto las FARC-EP como el Estado colombiano han manifestado públicamente que mantendrán el cese al fuego y su voluntad de seguir una búsqueda negociada para finalizar el conflicto más largo de Latinoamérica.

   Por ahora el gobierno, derrotado políticamente en las urnas, debe reunirse con todos los sectores políticos, incluyendo, claro está, al partido de Uribe (Centro Democrático) para tratar de consolidar un pacto que busque sentarse de nuevo en una mesa de negociaciones con las FARC-EP para revisar y ajustar el acuerdo.

   Un nuevo proceso que seguramente tarde no solo días, meses, sino incluso años.

Mi opinión

   A mi parecer los colombianos dejamos pasar la oportunidad más cercana de finalizar 52 años de guerra. Si bien es difícil perdonar y olvidar lo sucedido en tantos años de conflicto, era el momento ideal para dejarlo todo en el pasado. Era el momento para que en lugar de invertir todo el presupuesto en armamento, ejército y seguridad, se invirtiera en educación, salud y cultura. Era el momento para que generaciones como la mía, que nunca hemos visto una Colombia en paz, pudiéramos tener la esperanza de dejarles a nuestros hijos un país diferente.

   Sin embargo no se puede desconocer y dejar de lado esa parte de Colombia que no está conforme con lo acordado. Sin duda los resultados demuestran que deben ser incluidos y deben formar parte de este proceso.

   Así las cosas los colombianos seguiremos esperando, como desde hace más de medio siglo, la tan anhelada paz.