La mejor primavera del mundo

LA MEJOR PRIMAVERA DEL MUNDO

Lo que queda del día

08/10/2017 | 08:02 |

Por
Maximiliano Allica

mallica
@lanueva.com

“Mi padre se inclinó hacia la única silla que había en la habitación, una sillita de madera, y, apoyándose con las manos en el respaldo, se levantó. Al verle en pie frente a mí, no supe si el hecho de permanecer encorvado se debía a su enfermedad o a la costumbre de tener que adaptarse al pronunciado declive del techo de la habitación.

--Padre, he venido porque tengo algo que decirle.

--Dime lo que sea con rapidez y concisión. No tengo toda la mañana para oír tus discursos.

--Muy bien, entonces iré al grano.

--Ve al grano y punto, que algunos tenemos trabajo que hacer.

--Está bien. Si lo que quiere es que sea breve, acataré sus órdenes. Se trata de lo siguiente: sus problemas de salud han llegado a un punto en que incluso las tareas de un ayudante de mayordomo exceden a sus capacidades actuales. Nuestro patrón estima, y yo también, que si continúa usted desempeñando las mismas funciones que hasta ahora, el buen funcionamiento de la casa puede verse en peligro, y, sobre todo, la importante reunión a nivel internacional que tendrá lugar aquí la semana próxima.

El rostro de mi padre, a media luz, no dejó entrever emoción alguna.

--Hemos considerado, principalmente --proseguí-, que se le exima de servir la mesa, haya o no invitados.

--En los últimos cincuenta y cuatro años he servido diariamente la mesa --replicó mi padre con voz completamente serena.

--Hemos acordado, además, que no lleve usted bandejas cargadas, de la clase que sean, aunque se trate de distancias cortas. Ante tales limitaciones, y sabiendo que gusta usted de la brevedad, he elaborado una lista con las labores que, a partir de ahora, deberá llevar a cabo.

Fui incapaz de entregarle el pedazo de papel que tenía en la mano y decidí, por lo tanto, dejárselo a los pies de la cama".

Extracto de la novela "Lo que queda del día", del japonés nacionalizado británico Kazuo Ishiguro, ganador del Premio Nobel de Literatura 2017. La obra fue llevada al cine por el director James Ivory. Los roles protagónicos estuvieron a cargo de Anthony Hopkins y Emma Thompson.

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