La ciudad.

Maltrato animal: "Lo que le pasó a ‘Almendra’ sucede todos los días"

11/09/2017 | 07:00 | Alejandra González Laserna le salvó la vida a “Almendra”. Y “Almendra” se la cambió por completo a Alejandra.

Por Juan Pablo Gorbal / jgorbal@lanueva.com

 

   Desde el 14 de abril de 2014, la mujer -que conduce el único centro de recuperación equina de Bahía Blanca hacia el sur- se dedica casi full time a recuperar a la gran danés que había sido maltratada, con crueldad extrema, en un domicilio del barrio Noroeste.

   “El allanamiento fue un viernes y estoy convencida de que no llegaba al fin de semana siguiente”, asegura.

   La perra, visiblemente desnutrida y deshidratada, estaba atada a una cadena, en los fondos del patio, sin comer ni beber presuntamente por varios días. También había un ñandú, un chancho jabalí y otros perros en mal estado. Pero la peor era “Almendra”.

  “Tenía un collar que parecía 7 medidas más grandes que para ella, por su estado. No se podía mover. Había sido usada para procrear, por el estado de las mamas. Una vez que no les sirvió más, la abandonaron. No le daban agua ni de comer, tenía piedras en el estómago y todos los dientes partidos. Nos enteramos de que una vecina le tiraba algunos pedacitos de pan, pero como estaba atada y no llegaba, comía lo que tenía a su alcance”, detalla.

   Hoy está casi como nueva. No solo en cuanto a peso y nutrición, sino desde lo emocional. Es superobediente y no deja de sorprender a su “compañera” fiel.

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   “Me cuesta bajar los escalones que tengo de la casa al jardín y ella se pone casi como mi bastón, me sirve de apoyo. Es una fenómena. Se nota que está mucho mejor 'de la cabeza', que no la maltratan más. La veterinaria me quiere matar, pero yo le dejo la bolsa del alimento abierta, que coma lo que quiera, no merece volver a tener esas sensaciones horribles”, opina Alejandra.

   Durante algunas noches, “Almendra” se queja, aparecen los dolores de huesos, el saldo inevitable de la brutalidad a la que fue sometida. “Le doy medicación cuando se le manifiesta. Lo bueno es que cada vez es más esporádico”, sostiene.

Violencia casi patológica

   Conocedora como pocos del derecho animal y de la realidad de esta problemática, Alejandra no duda en asegurar que “lo que le pasó a 'Almendra' sucede casi todos los días, es de lo más corriente”.

   Como titular del centro equino Nelquihué, ve de todo. “Me tocó intervenir hasta con caballos prendidos fuego”, confiesa.

   En la misma línea, advierte que la violencia en el hombre no tiene un límite.

   Estudios del FBI, a los que alude la abogada, llegaron a la conclusión que los ataques hacia los animales no termina allí. “Pueden ir acompañados de violencia de género. Les pasa mucho a los norteamericanos con los asesinos seriales, que primero han comenzado con animales. No significa que todos los que matan animales van a ser asesinos seriales, pero sí a la inversa. Roza con lo patológico, con la búsqueda de placer haciendo daño al otro”.

   Alejandra, por otro lado, reconoce a Bahía como un faro en materia de derecho animal. Dice que en el congreso de San Juan se tomó a la ciudad como un ejemplo de la articulación de trabajo.

   “Está la parte académica con el Colegio de Abogados; la programática, con las entidades proteccionistas y la judicial, con la oficina contra el maltrato y los jueces de faltas, que trabajan con los animales abandonados en la vía pública. No es poco”, detalló