Un western psicológico, clásico y vigente a la vez, resulta Perseguidos por el pasado.
Plato especial para los amantes del género, cuenta con todos los elementos para ganarse esos calificativos: dos
personajes --ambos con un valor a toda prueba, ansias de libertad, individualismo y capacidad de sacrificio para luchar
por el honor, la familia, la tierra y la justicia-- con conflictos que los enlazan en un juego de persecuciones con
niveles de violencia física y psicológica crueles, sobre geografías rústicas y determinantes para el desarrollo del
relato.
Situada en Nuevo Méjico, ya concluida la Guerra de Secesión, encuentra al coronel Morsman Carver (Liam Neeson) de la
Unión, en una febril cacería. La presa es el capitán Gideon (Pierce Brosnan), líder de los sureños y el responsable de
la injusta matanza de la familia de Carver, a quien se propone capturar a salvo, aunque no necesariamente sano.
Escoltado por asesinos contratados, Carver cruza la montaña y el desierto sin prisa ni pausa, porque el tiempo de
vida que le reste aparece destinado a ese único objetivo.
Como una bestia acorralada Gideon se arrastra con sus heridas, buscando sobrevivir mientras lo asaltan los recuerdos
del pasado y expía culpas de camino hacia la redención.
Carver, su contracara, transita el duelo por las pérdidas más profundas y se arriesga al límite de la muerte para
encontrar la paz en medio de un infierno interno y externo.
De esto se trata la propuesta y el director pareció entenderlo claramente, porque aunque no exhibe ninguna intención
reveladora, logra seguir la evolución de los personajes hasta el punto justo de catarsis y definición de sus conflictos.
Contó con un dúo de actores que se midieron salieron parejos en el enfrentamiento escénico y con un fotógrafo (John
Toll, el mismo de Leyendas de pasión, El último samurai y Corazón valiente
, entre otras), detallista y sutil, que supo aprovechar los extremos de las sombras boscosas y del desierto implacable.
Tiene Perseguidos...
el registro de películas , donde la tensión consume a los espectadores a la par de los protagonistas.
Calificación: 8
María Inés Di Cicco/"La Nueva Provincia"