Llegó la noche del debut de la Joven Orquesta del Club Argentino. La adrenalina corría por cada rincón del Teatro
Municipal incluso antes de que empezara el concierto y se traducía en una inmensa cola de gente que esperaba su
entrada. Poco a poco, las expectativas fueron cumpliéndose y transformándose en satisfacción.
El programa --variado, dinámico y entretenido-- contribuyó a mantener la empatía con el público al máximo en todo
momento.
En este sentido, los encargados de obtener los primeros resultados fueron los nueve integrantes del Ensamble de
Vientos de la JOCA. Su interpretación del segundo movimiento, Alegretto Scherzando
, de la Sinfonía Nº 8 de Beethoven despertó los primeros aplausos, ovaciones, silbidos y demás demostraciones de calidez
y fervor, quizás más propias de un recital de rock and roll que de un concierto de música clásica. Otra muestra de
juventud y de entusiasmo.
En manos de los 56 integrantes de la orquesta y bajo la guía del maestro Gustavo Gallo sonaron tres obras barrocas:
Te Deum, preludio de Marc Antonie Charpentier; el Rondó
compuesto por Henry Purcell en 1676 para el estreno del drama Abdelazer o La venganza del moro
, escrito por Aphra Behn, la primera mujer inglesa que se destacó en el ámbito de la literatura.
También brilló la sonoridad de la Suite Nº 2 en Re Mayor de Música Acuática, de George Federic Handel.
Duelo de estrellas.
Los jóvenes talentos auguraron el camino que les queda por recorrer no sólo por su actuación sino también por quienes
compartieron con ellos el escenario.
De visita en la ciudad, la soprano Haydée Dabusti --quien protagonizará la ópera Tosca
de Puccini junto a la Sinfónica Provincial de Bahía Blanca, a partir del próximo viernes-- sumó su voz con el aria de
Pamina, de La Flauta Mágica, de Mozart.
También lo hicieron las voces del barítono Javier Jacobi y del tenor Sebastián Andrés con las respectivas arias de
Papageno y de Tamino, pertenecientes a la misma obra. Jacobi, además, sorprendió con una representación teatral
adecuada para la ocasión.
El acompañamiento musical en este caso estuvo a cargo del "Coro de Clarinetes Carmelo Azzolina", que previamente
había interpretado los cuatro movimientos de Pequeña Música Nocturna, de Mozart.
Le tocó al Coro de Jóvenes de la Ciudad cerrar el concierto junto a la Joven Orquesta. De esta manera, con un bello
ensamble vocal e instrumental sonaron Ave Verum Corpus, de Mozart, y la cantata de Bach
Jesús Alegría de los Hombres, siempre bajo la dirección de Gallo.
"Pretendemos hacer todo de manera profesional", había dicho el maestro en una conversación previa. Así fue como se
oyó.
María Sol Oliver/Especial para "La Nueva Provincia"