BOGOTA (Télam) -- El conflicto que abrió Colombia con su incursión en territorio ecuatoriano pareció ayer ingresar
en una suerte de impasse, no sólo por el acuerdo logrado en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA),
sino también por el tono marcadamente más calmo que eligieron las autoridades.
El tono de la jornada lo puso el consenso logrado en Washington para la aprobación de una declaración que menciona
la violación del territorio de Ecuador por parte de Colombia, pero no condena a Bogotá por el hecho, y llama a una
reunión de cancilleres para el lunes 17.
Quien mantuvo un áspero tono de exigencia fue el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que volvió a reclamar la
unión de toda América latina para repudiar la actitud de Colombia y a denunciar la indecencia de su par Alvaro Uribe.
Correa lamentó que Uribe, en lugar de reconocer el abuso, lanza falsas acusaciones para involucrarnos con las FARC y
repitió que Quito "no permitirá el irrespeto a nuestra soberanía, por lo que irá hasta las últimas consecuencias".
Las palabras de Correa, tras reunirse en Brasilia con su par Luiz Inacio Lula da Silva, no reflejaron el intento de
éste por bajar el tono a la disputa durante las 2 horas de charla, que reveló el vocero del mandatario brasileño,
Marcelo Baumbach.
La nueva situación puede empujar también a Uribe a dejar de lado su anuncio que denunciaría al presidente
venezolano, Hugo Chávez, ante la Corte Penal Internacional por su presunto apoyo a las FARC, por la resistencia que ese
paso generó en el congreso colombiano, pero también por el propio consejo de la comisión asesora de Relaciones
Exteriores.
Chávez, por su parte, prefirió dirigir sus cuestionamientos más a Estados Unidos que a Colombia, en un discurso ante
docentes que transmitió la cadena de radio y TV venezolana. "Ellos, el imperio, quieren la guerra y nosotros somos la
paz", aseguró.
"Es inevitable la confrontación con Estados Unidos, porque mientras nosotros queremos libertad, ellos quieren
mantenernos encadenados; mientras nosotros queremos luces para nuestro pueblo, ellos quieren mantenernos en la
oscuridad", afirmó Chávez, que reveló además que había conversado por teléfono con su colega francés, Nicolas Sarkozy,
para analizar la crisis.
La presidencia francesa confirmó la charla y reveló que Sarkozy instó a Chávez a actuar con moderación y
responsabilidad.
Las palabras algo más calmas del venezolano contrastaron con el dato que ya se había completado el desplazamiento de
90% de las tropas hacia la frontera con Colombia, según informó el ministro de Defensa, Gustavo Rangel, quien aclaró
que la medida no es contra los colombianos, sino contra las ansias expansionistas del imperio.
La reubicación de los militares fue paralela a la disminución del movimiento en la frontera, una característica que
se repetía en el límite entre Colombia y Ecuador, aunque se mantenía el paso de ciudadanos hacia uno y otro lado.
Organizaciones empresarias y de comercio de Colombia expresaron ayer su preocupación por lo que pueda pasar a partir
de la ruptura de relaciones diplomáticas decidida por Quito y el malestar expresado por Caracas.
Colombia vendió el año pasado a Venezuela mercaderías por 5.210 millones de dólares y a Ecuador por 1.276 millones.
Estados Unidos, en tanto, entró en la misma lógica de aquietar las aguas y, tras el rotundo respaldo que dio su
presidente George Bush a Uribe, ayer la vocera de la Casa Blanca, Dana Perino, señaló que la crisis puede resolverse a
través del diálogo.
Más defensa que ataque.
Venezuela es el cuarto país de Sudamérica en gasto militar y el segundo en inversión, con unos 5.000 millones de
dólares en compras a Rusia de aviones caza Sukhoi, helicópteros, sistemas de defensa aérea y fusiles Kalashnikov,
aunque según analistas se trata de equipo con poderío defensivo sin capacidad ofensiva.