A la gran mayoría de las personas les resulta sorprendente que las provincias tengan o pretendan tener una agenda
internacional propia. Nuestro país abrió legalmente esa posibilidad, con la reforma constitucional de 1994 (Art. 124),
que permite a las provincias firmar acuerdos internacionales en temas de su competencia. Lamentablemente, la provincia
de Buenos Aires, cuya Constitución, pese a haber sido reformada también ese año, no menciona de manera expresa estas
competencias, aunque en la práctica desarrolla algunas actividades en este sentido, como por ejemplo los convenios de
hermanamiento con la región de Roma (Italia), la región de Galicia (España) y el Estado de Méjico, tampoco cuenta con
un área específica al efecto, sino dentro de la estructura del ministerio de la Producción.
En materia de vinculación internacional, una apropiada estrategia, desplegada de manera consecuente y sistemática,
puede generar --tanto a provincias como a municipios-- una serie de ventajas que redundarán en mejores condiciones de
bienestar social y, por ende, de gobernabilidad. Toda acción internacional siempre implica costos, riesgos y
exigencias; pero resulta un elemento clave para complementar una estrategia de desarrollo sectorial o comunitario y
brinda, paralelamente, dinamismo y solvencia a la gestión de gobierno.
Algunas de las acciones que se pueden desarrollar como parte de una estrategia de vinculación internacional son: el
establecimiento de una agenda internacional específica en función de intereses y prioridades propias; el incremento del
intercambio de bienes y servicios a través de la organización de misiones comerciales; la participación en ferias y la
suscripción de acuerdos económicos; la promoción del turismo y la localización territorial de inversiones a través de
estrategias de imagen, marketing y relaciones públicas internacionales.
El gobernador Felipe Solá fue, después de Aníbal Ibarra, fue uno de los mandatarios provinciales que más actividad
internacional tuvo durante el pasado año --viajó a Estados Unidos, China, Venezuela y Uruguay--. Ahora, para que las
actividades internacionales prosperen, es necesario que exista o se genere un conjunto de condiciones favorables de
carácter económico, institucional y político. La ausencia de estas condiciones convierte a muchas iniciativas en
cáscaras vacías. Es por eso que, aunque al principio la actividad internacional signifique un importante esfuerzo, los
gobiernos que vayan quedando al margen de estas actividades no tardarán en percibir las brechas --traducidas en
ventajas concretas-- con respecto a aquellos que participan fluidamente de estas redes de cooperación.
Por su parte, Bahía Blanca cuenta también con inmejorables oportunidades de vinculación en base a su configuración
económica y productiva, encarando lazos de cooperación con ciudades portuarias y con intensa actividad petroquímica:
por ejemplo, Matsuyama (Japón), Camaçari (Brasil) o Quindao (China), que, con similares características a las de Bahía
Blanca, han hecho de sus potencialidades los cimientos de su éxito y de su prosperidad. También valdría la pena
incorporarse a la prestigiosa Asociación de Ciudades y Puertos, que agrupa a cientos de localidades portuarias en el
mundo y permitiría, por medio de la cooperación y la asistencia técnica, aportar sus experiencias.
A la vez, la rica y variada composición migratoria de Bahía Blanca resulta promisoria para encarar vinculaciones
basadas en los diversos orígenes que componen la población bahiense. Finalmente, la orientación política y la
pertenencia regional es otra dimensión sobre la que se pueden tejer acuerdos de cooperación usando comunes
denominadores como bases de sustento.
Como hemos señalado, muchas son las líneas de acción que pueden emprenderse en este campo, pero ello no sólo será
posible si la visión estratégica prima sobre las necesidades de la coyuntura y el corto plazo. Tanto la provincia de
Buenos Aires como Bahía Blanca tienen la invalorable posibilidad de abrirse al mundo de manera autónoma en atención a
sus propios intereses y del bienestar de sus ciudadanos.
Carlos Soukiassian y Ezequiel Raimondo son directores de Pontis Consultora; info@pontisweb.com