Un menor de 14 años falleció ayer como consecuencia de dos disparos de arma de fuego realizados por un policía, en
el marco de un confuso incidente ocurrido en una vivienda del barrio Mi Casita, luego de que vecinos del sector
solicitaran el envío de la fuerza del orden debido a ruidos y agresiones generados por un grupo de jóvenes.
La víctima fue identificada como Giuliano Sebastián Gallo, quien dejó de existir poco después de las 4.30, mientras
era trasladado al sector de emergencias del Hospital Interzonal de Agudos Doctor Leónidas Lucero, adonde ingresó sin
signos vitales.
En el marco de la investigación judicial fue aprehendido el teniente Rodolfo Guidobono, quien desarrolla funciones
en la comisaría Segunda y se encuentra alojado en la sede de la DDI local, imputado de efectuar los disparos que
terminaron con la vida del adolescente.
En tanto, otros cinco efectivos, quienes también estuvieron presentes en la escena del crimen, fueron separados
preventivamente de sus funciones hasta tanto se esclarezca lo ocurrido.
Un gran operativo, con la presencia de casi una decena de patrulleros, una treintena de efectivos y los máximos
jefes de la institución en la ciudad, se desplegó en el sector circundante de la casa 25 del citado complejo
habitacional, en la calle Facundo Quiroga al 500, donde se produjo el fatal desenlace.
El titular de la Departamental, comisionado Roberto Castronuovo, se puso al frente del caso y ordenó cerrar el
perímetro para preservar la zona.
Poco después llegó el fiscal Gustavo Zorzano, de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 10, quien tomó
contacto con las autoridades policiales y dispuso in situ las primeras medidas investigativas.
Si bien no se registraron incidentes y decenas de vecinos se mostraron consternados por lo ocurrido, varios
lugareños coincidieron en señalar que no es la primera en vez que se producen incidentes en el sitio como consecuencia
de desórdenes provocados por los menores (ver aparte).
En el escenario del dramático suceso tuvo que recibir asistencia médica Sonia Acuña, madre de la víctima y de otros
tres menores, quien cursa un embarazo de ocho meses y sufrió una descompensación al enterarse de lo sucedido.
Los hechos.
Con la investigación en pleno desarrollo, pasado el mediodía de ayer el fiscal Zorzano comentó algunos detalles del
desafortunado hecho.
"En la vivienda estaba reunido un grupo de personas escuchando música, lo que provocó el llamado de vecinos a
funcionarios policiales quejándose por el ruido", comenzó diciendo.
"Después de esto --prosiguió el instructor judicial-- se generaron ciertos hechos, entre los particulares y los
policías que acudieron al lugar, que motivaron que uno de los funcionarios efectuara disparos con su arma
reglamentaria, dos de los cuales impactaron en unos de los menores que estaban en el interior de la casa".
Respecto de los disturbios previos al lamentable hecho, voceros policiales dijeron que entre las 2 y las 4 de la
madrugada, se recibieron unos quince llamados al teléfono de emergencias 911, dando cuenta de desórdenes y agresiones a
lugareños provocadas por un exaltado grupo de jóvenes.
En varias oportunidades llegaron hasta allí móviles policiales, los que, según se dijo, fueron blanco de agresiones
--físicas y verbales-- por parte de los irascibles sujetos.
Al respecto, el titular de la UFIJ Nº 10 indicó que las características del hecho y la forma en que transcurrió el
mismo es materia de investigación.
¿Fatal confusión?
El responsable judicial de la pesquisa confirmó que obra en el sumario una declaración testimonial que indica que un
vecino del sector, habría efectuado tiros al aire antes de los disparos que dieron muerte al menor, circunstancia que
podría haber confundido al uniformado y llevarlo --negligentemente-- a accionar indiscriminadamente su arma
reglamentaria.
"Un testigo hace referencia a un disparo realizado por un vecino, aunque esto deberá ser corroborado con otros
testimonios e identificarse a esa persona, a los efectos que declare en la causa", consignó el doctor Zorzano.
Trascendió que en la casa --que estaría usurpada, según trascendió-- había entre cuatro y cinco personas, entre
ellas un mayor de edad, cuya identidad no se conoció y que fue aprehendido por efectivos de la comisaría Segunda,
imputado de resistencia a la autoridad, lesiones y portación de arma blanca.
En medio de la batahola, el oficial Juan Carlos Aguilera, compañero de Guidobono, habría resultado agredido por los
supuestos responsables de los disturbios.
El efectivo permanecía anoche internado en el Hospital Regional Español producto de los golpes recibidos.
"Por los elementos con que contamos, uno de los efectivos policiales fue agredido. El médico de policía determinará
si esa agresión física le dejó algún tipo de huellas y los testimonios podrán establecer fehacientemente lo ocurrido",
señaló el fiscal.
"Trato de ser cauto y me manejo con los elementos que pude recabar en el lugar del hecho, a partir de lo que las
personas que estaban allí nos informaron verbalmente; además, por supuesto, de lo señalado por el personal policial que
llegó ante la noticia del delito", agregó.
Varios disparos.
Fuentes judiciales mencionaron que, según la inspección visual en la vivienda, en el lugar se hallaron rastros de al
menos nueve disparos efectuados con el mismo arma.
A priori se corroboraron siete impactos de proyectil en una pared y dos en una ventana metálica.
"De todas maneras debemos esperar el informe de la Policía Científica, cuyos peritos determinarán la cantidad exacta
de disparos, la trayectoria y el arma del que salieron", se indicó.
Ante el cariz que tomaron los hechos, el titular de la Policía Distrital, inspector Héctor Maggi, ordenó que los
seis efectivos que participaron en el procedimiento hicieran entrega de sus armas reglamentarias, y dispuso la
aprehensión preventiva de Guidobono, quien, en principio, habría sido el único de los preventores que abrió fuego.
La situación del funcionario imputado habría quedado más comprometida luego de constatarse que, en el interior de la
vivienda, no había armas de fuego.
"Atento a que en el caso se encuentra involucrado un funcionario policial, la fiscalía se encuentra al frente de la
investigación y se van a recibir todos los testimonios en esta sede y después de esto vamos a poder estar en
condiciones de reconstruir en parte lo que allí pasó", concluyó Zorzano.
En la tarde de la víspera declaró gran cantidad de testigos en la fiscalía, para recolectar la mayor cantidad de
elementos que permitan determinar lo sucedido; entre los comparecientes figuraban los policías que acudieron a la
emergencia y los menores que acompañaban a la víctima.
El oficial Guidobono, en tanto, sería interrogado hoy por el titular de la Fiscalía de Delitos Complejos.
El fiscal actuante recibió ayer el llamado del virtual jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires,
superintendente Daniel Salcedo, quien le brindó todo su apoyo para investigar a fondo lo ocurrido.
A los efectos de completar el sumario que --en forma paralela al penal-- instruye el ministerio de Seguridad, en las
próximas horas llegará a nuestra ciudad un encumbrado funcionario del área de Asuntos Internos.
Dolor y resignación de la familia
Cristian Gallo, hermano de la víctima, fue uno de los primeros en acudir al escenario de la tragedia.
"Al rato que pasó me fueron a buscar a casa y me dijeron, entonces vine y me encontré con todo esto. Cuando llegué
ví a mi hermano tirado adentro de la casa y tenía dos tiros", expresó el joven.
Indicó que Giuliano presentaba dos heridas de arma de fuego, una a la altura del hombro y otra en la zona torácica y
que, a su juicio, los proyectiles le ingresaron por la espalda.
Afirmó que los efectivos hicieron que se demore el arribo de la ambulancia al lugar.
"La policía la frenó a un par de cuadras unos treinta minutos y no la dejaban pasar. Cuando llegó la ambulancia,
ellos dijeron que los había frenado la policía", se quejó.
Al referirse a su hermano, quien estudiaba en la Escuela Técnica Nº 4, comentó que nunca había tenido problemas con
la fuerza del orden y que guarda un grato recuerdo de él.
"Mi hermano era el mejor, era bueno y estudiaba", mencionó y advirtió que no podía entender la reacción de la
policía.
"Nadie tenía armas y no sé porqué dispararon de esa forma. Ya habían venido a ese lugar, pero nunca de esa manera",
aseguró.
El relato de un testigo
Martín Varela (17), quien se encontraba junto con la víctima cuando ésta recibió los balazos, dio su versión de los
hechos.
"Estábamos escuchando música y vino un policía que nos empezó a golpear la puerta. Luego vinieron otros más y
empezaron a tirar tiros", dijo el joven, en una apretada síntesis de lo ocurrido.
"Estábamos afuera y, cuando nos metimos adentro, ellos también se metieron y empezaron a disparar", añadió.
Varela, acompañado por otros tres menores que estaban en la casa donde fue baleado Giuliano, dijo que un efectivo le
apuntó a la cabeza.
"A mi me pusieron un arma acá (señalándose la cabeza) y, cuando lo empujé para sacármelo de encima, disparó y dio en
la pared", puntualizó.
El menor confirmó que hubo disparos previos a los tiros que impactaron en la humanidad de Gallo.
"El que empezó a tirar tiros es un vecino que vive a la vuelta", expresó Varela, quien ratificó que él forcejeó con
uno de los uniformados.
"Un policía me puso un arma en la cabeza y me pegaba en la espalda. Le tuve que pegar, no voy a dejar que me
peguen...", finalizó.
"Estamos cansados de estos chicos"
Más allá de lamentar el fallecimiento del adolescente, numerosos vecinos del barrio alzaron sus voces y denunciaron
que eran comunes los desmanes provocados por jóvenes que se juntaban en la casa donde ayer se produjo el hecho, o en
sus inmediaciones.
María Olivero, presidenta de la Sociedad de Fomento de Villa Duprat, dijo que en su momento pusieron al tanto de la
situación a las autoridades policiales.
"Queremos decir que estamos cansados de estos chicos. Lamento la muerte de este pobre pibe, pero pienso que gran
culpa la tienen los padres, que dejan que a las 3 o 4 de la mañana anden por la calle alcoholizados o drogados",
manifestó.
"Habíamos hecho la denuncia ante el capitán (Reynaldo) Fitipaldi --titular de la comisaría Segunda-- y en la Policía
Distrital. Ellos controlan, pero, como son menores y las leyes los protegen, hacen lo que quieren", añadió.
La fomentista reiteró que los residentes del sector están sobrepasados por la situación.
"A la noche no se puede dormir, porque son patotas que siempre se agarran y pelean. Los vecinos están cansados y ya
no saben qué hacer", advirtió.
Usurpación.
Otra vecina del sector, quien se comunicó con el informativo de LU2 y pidió mantener su identidad en reserva, aseguró
que la casa donde se produjeron los hechos está usurpada.
A su vez, indicó que ella pudo ver cuando los menores golpeaban a uno de los policías.
"Tenemos miedo, pero quería decir que estos chicos no son adolescentes de 14 años como cualquiera. Estos viven a la
buena de Dios y en esa casa, que es usurpada", denunció la mujer.
"Estos chicos llegan a las cuatro de la tarde y están totalmente alcoholizados o intoxicados, tirados en alguna
esquina o en la plaza", añadió.
Luego indicó que ayer a la madrugada pudo advertir cuando dañaban el frente de la casa de una familia del barrio y
hasta agredían a sus miembros, ya que creían que ellos habían llamado a la policía para quejarse por ruidos molestos.
"Miraba como le pegaban al policía y me preguntaba qué pueden llegar a hacer con nosotros, que somos gente común",
se preguntó.
"No salimos a matar gente", advirtió Castronuovo
Anticipando que adoptaría restricciones en sus manifestaciones por respeto a la actuación de la justicia, el
comisionado Roberto Castronuovo, recibió a los medios de prensa en la seccional Segunda.
Previamente en el mismo lugar de la reunión irrumpió la madre del joven fallecido para hacer saber que quería
"escuchar lo que dice la policía", motivo por el cual el funcionario pidió que fuera desalojado el recinto para
entrevistarse a solas con la señora.
Luego, la mujer, que había concurrido a la comisaría a "firmar algunos papeles", según dijo a los periodistas, se
retiró sin hacer declaraciones, pero sin poder evitar el llanto.
"Esta es una causa grave y no estoy justificando nada. Simplemente estoy diciendo que tenemos no menos de cinco o
seis intervenciones donde el personal policial fue agredido y se intentó sofocar la situación y que este grupo hostil
cese en su actitud", dijo Castronuovo al dar comienzo la rueda de prensa.
"En reiteradas oportunidades el personal tuvo excesiva tolerancia y paciencia, y un efectivo policial se ha
desbordado y ha efectuado disparos bajo una circunstancia que tratamos de establecer", explicó.
"Por el momento --agregó-- no podemos adelantar la mecánica del hecho ni cuál fue la agresión a este policía para
que reaccionara de esa forma, y si esa reacción está justificada o no".
"Durante toda la madrugada a un señor le apedrearon la casa, le dañaron el auto, e insistentemente a viva voz le
gritaban que abriera la puerta porque le querían violar a la hija. Esa es la situación real, que no justifica en
absoluto la muerte de una persona de catorce años", definió.
"Quedará por parte de la justicia evaluar cuál es la actitud que le cupo a cada policía y ahí desmenuzar los
distintos grados de participación, tanto de los policías como de las personas que hostilmente recibían al personal
policial y agredían y amenazaban insistentemente a los vecinos", dijo.
Castronuovo aclaró que la mayoría de los más de 2.200 llamados que recibe el 911 se relacionan con conflictos
vecinales y familiares.
"Nosotros, como mediadores, respondemos a esos llamados y tratamos de solucionar esos conflictos; no salimos a matar
gente", concluyó.
Un domicilio signado por la fatalidad
No deja de llamar la atención que no es la primera vez que un hecho de violencia termina con la muerte de una
persona en una misma vivienda del barrio Mi Casita.
El 8 de enero de 2006, un cruento episodio marcó la casa 25, de Facundo Quiroga al 500, cuando un hombre mató a su
ex pareja y luego se quitó la vida.
Marta Beatriz Matamala (36), luego de salir con un grupo de amigas y previa comunicación telefónica, fue a esa finca
al encuentro de su ex concubino, Eduardo López, de unos 40 años.
Supuestamente luego de mantener relaciones sexuales, por motivos ignorados López disparó desde corta distancia
contra Matamala --madre de dos niños-- para luego descerrajarse un disparo con el mismo revólver, poniendo así fin a su
vida.