La velocidad a que conducía su coche al momento del hecho y la posible existencia de un cuadro etílico agudo,
habrían incidido para que el fiscal actuante en el sumario por el accidente que causó la muerte de una joven pareja de
novios, en la avenida Alem al 1200, encuadrara el caso como doble homicidio simple.
Después de recibirle la declaración indagatoria, a mediodía de la víspera, el doctor Eugenio Casas, de la Unidad
Funcional de Instrucción y Juicio Nº 3, solicitó a la justicia que convierta en detención la aprehensión de Alejandro
Fraga, de 36 años, aunque hasta las últimas horas de la tarde, se desconocía si la jueza de Garantías actuante
convalidó ese planteo.
Fraga, como se informara ampliamente en la anterior edición, era quien guiaba el Ford Galaxy bordó, dominio SWK 721,
que poco después de las 5 del domingo, atropelló y terminó con la vida de María de los Angeles Mellado (19) y Claudio
Lucas Ramoscelli (24), quienes cruzaban a pie la avenida Alem, desde Primera Junta y en dirección al playón de la
Universidad Nacional del Sur.
De mantenerse esta calificación, en caso de ser condenado, el acusado podría recibir una pena de entre 8 y 25 años
de prisión, según prescribe el artículo 79 del Código Penal.
En consecuencia, se agravaría la situación procesal de Fraga, teniendo en cuenta que, en principio, se suponía que
iba a ser imputado de doble homicidio culposo, en los términos del artículo 84 del Código Penal, que establece
sanciones de dos a cinco años de cárcel.
Al cierre del horario tribunalicio, trascendió que el automovilista detenido habría accedido a prestar declaración
ante el fiscal Casas, asesorado por el abogado Leonardo Gómez Talamoni.
Por otra parte, las autoridades de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur, decretaron duelo y
en la víspera no se dictaron clases en ese área de la casa de altos estudios.
Caso atípico
Los voceros judiciales reconocieron que se trata de un caso atípico y que, en principio, se estima que el hombre
tuvo que haberse representado la probabilidad de matar a alguien al conducir el coche en forma temeraria, de allí que
se considere la supuesta existencia de dolo eventual.
Ramoscelli tenía domicilio en Catamarca 46, de nuestro medio, mientras que Mellado era oriunda de la población
rionegrina de Villa Regina. Ambos eran estudiantes universitarios de la UNS.
Al momento del impacto, el Galaxy circulaba por la mano que va hacia el centro de nuestra ciudad y, como resultado
del tremendo golpe, las víctimas virtualmente fueron despedidas por el aire y cayeron tendidas sobre la mano opuesta de
Alem, a unos veinte metros del lugar del suceso, pereciendo prácticamente en el acto.
El rodado, a su vez, terminó con notables daños en su parte frontal izquierda, así como con el parabrisas astillado.
También sufrió roturas en la luneta trasera, aunque esos destrozos habrían sido provocados por amigos de las
víctimas, quienes se encontraban en las inmediaciones y no se pudieron contener ante el dramático episodio.
Incluso Fraga se habría retirado del lugar, a bordo de un taxi, aunque no quedó claro si lo hizo para eludir la
acción judicial o para ponerse a resguardo de un eventual ataque de los allegados a la malograda pareja.
Sí confirmó el capitán Reynaldo Fittipaldi, jefe de la comisaría Segunda, que el hombre se dirigió hacia esa
seccional, en Roca 557, donde dio parte de lo sucedido.
Varios testigos confirmarían la mecánica del siniestro, según confirmó poco después del hecho el capitán Adrián
Deón, de la Policía Distrital.
Dijo que iba a 50 kilómetros por hora
El conductor del Galaxy aseguró ayer que había bebido, pero que no estaba alcoholizado y circulaba a "50 kilómetros
por hora" al momento del suceso. Agregó que "se encontró" de repente con la pareja, "sin poder evitar" la colisión.
En esa dirección se condujo la declaración indagatoria que Alejandro Fraga prestó entre mediodía y las primeras
horas de la tarde ante el fiscal Eugenio Casas, de la UFIJ Nº 3.
Aseguró que una vez producido el choque, "se quedó en el lugar hasta que le empezaron a pegar (supuestamente
allegados a las víctimas) y ante esa situación se fue por sus medios, caminando, hacia la comisaría (Segunda)", explicó
un vocero judicial.
También manifestó que andaba solo en el auto y que no pudo identificar a posibles testigos del hecho.
Preguntado respecto de si antes del accidente ingirió bebidas alcohólicas, Fraga respondió que había concurrido a
bailar al boliche Relievee, ubicado en la calle Florida, donde había tomado "dos o tres cervezas", en aparente
referencia a dos o tres copas.
De todas maneras, recalcó que "estaba conciente" y que no pudo evitar la colisión.
El hombre, que es oriundo de Banfield, se desempeña como marino mercante y se encontraba trabajando en un buque que
se encuentra actualmente en Puerto Belgrano, carece de antecedentes penales, agregaron los voceros.
Dislalia y dismetría.
El informe médico que llegó a manos del fiscal Eugenio Casas, indicaría que Alejandro Fraga presentaba, poco después
del choque, dislalia (dificultad para hablar) y dismetría (incoordinación motora), además de aliento a alcohol. Esa
situación llevó a concluir al facultativo que estaba ante la presencia de un cuadro etílico agudo. En consecuencia, ese
análisis se opondría a los dichos del encausado.