La política exterior retaceó a Cristina Kirchner las satisfacciones que esperaba en el inicio de su mandato: el
"escándalo de la valija", la fallida misión humanitaria de su esposo a Colombia y la polémica visita del presidente de
facto de Guinea Ecuatorial montaron escenarios distintos a los que imaginó.
Esos sinsabores se sumaron a algunas pujas fronteras adentro, como la ya zanjada con Hugo Moyano (CGT), que le
impidieron desplegar a fondo el itinerario previsto para sus primeros sesenta días.
Aún con los ecos del incómodo desembarco de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, Cristina buscará ampliar la presencia
internacional y, para ello, apunta a extremar los contactos cara a cara con sus pares, lo que se conoce mundialmente
como diplomacia presidencial.
Gran exponente de este estilo fue el brasileño Fernando Henrique Cardoso, quien ocupó nada menos que un año
--sumados los días de cada excursión-- de sus ocho de mandato a viajar por el mundo en diversas misiones oficiales.
"Su gran conquista fue poder llamar a los principales países y que no pregunten, `¿Fernando qué?'. La diplomacia
presidencial le dio acceso a Brasil", evaluó el diplomático brasileño Sergio Danese, autor del libro
Diplomacia presidencial.
Cardoso no fue original ni será el último. El pionero en desarrollar esas habilidades al máximo nivel fue el primer
presidente estadounidense, George Washington. El venezolano Hugo Chávez es otro referente de esta metodología,
coinciden los analistas.
"Entre presidentes se suelen limar asperezas que en el nivel de técnicos o embajadores no se resuelven", argumentó
una fuente oficial con llegada a Cristina.
Así las cosas, mientras Néstor Kirchner se ocupará hasta junio de regularizar la situación del PJ, la presidenta
tendrá encuentros de primer nivel en la Argentina y en el exterior.
La agenda se nutrió de golpe. El próximo viernes llegará el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en visita de Estado,
lo que implica que tendrá cena en el palacio San Martín y recepción en el Congreso de la Nación.
Los cancilleres Jorge Taiana y Celso Amorim armaron una grilla de seis comisiones de trabajo en el marco de un
acuerdo de asociación estratégica, que obligará a que los presidentes se vean las caras al menos una vez por semestre.
Una de las comisiones es la de Energía, donde resulta vital la participación de Bolivia, que no puede garantizar la
provisión de gas a ambos estados. Para tratar exclusivamente esta cuestión, Evo Morales llegará el sábado a la mañana.
Cristina procurará acentuar el sesgo latinoamericanista que prometió, entre el 6 y 7 de marzo en la cumbre del Grupo
Río, en Santo Domingo (República Dominicana), donde podría verse reflejada en bilaterales con los presidentes Chávez,
Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y Felipe Calderón (Méjico). También participará Tabaré Vázquez
(Uruguay). Tras algunos gestos mutuos de distensión, en la Casa Rosada y la Cancillería no descartan una reunión con él.
Bien entrado el otoño, entre abril y mayo, dos viajes de Cristina concitarán mucha atención. Primero, participará en
Londres (Gran Bretaña) de un foro de líderes progresistas. A este encuentro, fue invitada por el primer ministro Gordon
Brown, en su calidad de titular del Partido Laborista.
En una de las capitales más importantes del mundo y tras un año de roces continuos, volverá a plantear el reclamo
por la soberanía de las islas Malvinas, pero posiblemente haya una suerte de deshielo y alumbren acuerdos comerciales.
Cristina viajará con el flamante embajador en Washington, Héctor Timerman, como "sherpa" --ejerce un rol protocolar
de acompañante en ese foro-- y con Taiana. La compañía del ministro de Relaciones Exteriores indica que posiblemente
haya otro destino europeo y el viaje se convierta en gira.
Desde el gobierno, mientras tanto, subrayan otras tres fechas:
* El viernes 16 y el sábado 17 de mayo Cristina se moverá a sus anchas durante la cumbre de América latina, la Unión
Europea y el Caribe, a desarrollarse en Lima (Perú).
* Para junio, entregará la presidencia pro témpore del Mercosur.
* En julio se espera que viaje a España.
Gabriel Profiti/NA