En la Argentina kirchnerista un líder piquetero puede tomar impunemente una comisaría en La Boca y salirse con la
suya, como si nada hubiese pasado. ¿Por qué? Sencillamente porque es íntimo del presidente de la República. Además, no
es de extrañar que ello ocurra conociendo los puntos que calzan Néstor Kirchner y Luis D'Elia. Como tampoco es de
extrañar que otro aliado presidencial, el teniente general Bendini, le haya cedido un predio del Ejército a D'Elía para
llevar a cabo, en Campo de Mayo, un encuentro piquetero.
Bendini puede hacer cuanto le parezca conveniente. Hoy prestarles unas instalaciones militares a los piqueteros y
mañana abrazarse con los ex jefes de la guerrilla marxista que en un pasado no tan remoto asesinaron a mansalva a sus
camaradas. Pero los integrantes del Ejército Argentino deben saber qué clase de jefe tienen y cuál es su autoridad
moral, si es que tiene alguna.