DAMASCO (Télam) -- El dirigente del grupo chiíta libanés Hezbollah Imad Moughniyah, buscado por la justicia
argentina por los atentados a la embajada de Israel y la AMIA, murió en un atentado en Damasco, Siria, según informó
ayer su organización.
Moughniyah, de 45 años, resultó abatido en un ataque con coche-bomba perpetrado en una zona residencial de la
capital siria, y por el que Hezbollah responsabilizó a los servicios de inteligencia israelí, de acuerdo a lo informado
por la cadena Al Manar, que pertenece al grupo chiíta.
Según el grupo terrorista, su funcionario fue el objetivo de los sionistas y los países arrogantes por más de un par
de décadas.
"Con orgullo lamentamos la muerte de un gran líder de la resistencia islámica después de una larga vida de Jihad
(guerra santa), quien cayó como un mártir a manos de los sionistas israelíes", agregó el comunicado.
Los funerales del muy buscado dirigente de Hezbollah se celebrarán hoy en la periferia sur de Beirut, según un
comunicado de la organización difundido ayer en la capital libanesa.
Por su parte, Israel rechazó lo que calificó "el intento de grupos terroristas de atribuirnos cualquier
responsabilidad en este incidente. No tenemos nada que añadir".
Un comunicado de la oficina del primer ministro israelí, Ehud Olmert, dejó en claro que "Israel está investigando
los informes de Líbano y Siria referentes a la muerte del dirigente de Hezbollah y hemos tenido conocimiento por
primera vez de los detalles en la prensa hace tan sólo unas horas".
Según los servicios de inteligencia estadounidenses, Moughniyah era contacto desde hace años entre Hezbollah y los
servicios secretos iraníes y consideraban que tenía su base en Teherán, estrecho aliado del régimen sirio.
Entre otras causas, en torno al ahora extinto pesaba una orden de búsqueda y captura decretada por la Corte Suprema
de Argentina por el atentado de 1992 contra la embajada judía en Buenos Aires, en el que murieron 29 personas, y la
mutual AMIA en 1994, donde hubo 85 víctimas fatales.
A todo esto, el fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, sostuvo que el líder de Hezbollah fue el jefe operativo que
tuvo a su cargo organizar la parte logística y el ingreso de todos los integrantes del grupo operativo que destruyó la
mutual.
Sobre el particular, el presidente de la AMIA, Luis Grynwald, afirmó que este fallecimiento no cambiará en nada la
investigación, sino, por el contrario lo que hará es profundizar todo esto y ratificar que Interpol, y todos, están en
alerta.
Moughniyah era además buscado por la justicia estadounidense que lo consideraba involucrado en el atentado contra la
embajada de Estados Unidos en Beirut de 1982. Ese ataque causó el deceso de unas 60 personas, entre ellas varios
marines y miembros de la CIA en Medio Oriente.
El dirigente asesinado también era reclamado en relación al secuestro de un avión de la línea TWA en el aeropuerto
de Beirut en 1985 y por varias acciones terroristas más.
Además, luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, este país ofreció una recompensa de
25 millones de dólares por su cabeza.