BUENOS AIRES (NA) -- El psicólogo Claudio Hunter Watts, uno de los principales especialistas argentinos en autismo y
en trastornos de conducta infantil, criticó a las autoridades por la falta de medidas para enfrentar la creciente
violencia escolar.
"El Estado, tanto a nivel nacional como provincial o municipal, se desentiende o no atiende como es su obligación,
esta creciente y cada vez más alarmante problemática de la violencia en ámbitos escolares", enfatizó.
Luego de que el jueves pasado en una escuela nocturna de la localidad balnearia de Villa Gesell un alumno de
secundaria matara a otro a cuchilladas, el especialista se preguntó si hay que esperar otro episodio como este o el de
Carmen de Patagones para que el Estado se decida a tomar medidas efectivas para frenar o, por lo menos, disminuir los
continuos y crecientes episodios de violencia escolar.
"Frente a ese fenómeno que crece de manera alarmante, la nueva ley de Educación (por la 26.206, sancionada y
promulgada el año pasado) no brinda soluciones, ni siquiera se plantea capacitar a los docentes para encararlo. Esa
norma es un encadenamiento de buenas expresiones y deseos que se agolpan artículo tras artículo intentando dar un
sentido de coherencia a un sistema que ya es caótico, perverso y desmoralizante", subrayó.
Hunter Watts, coordinador terapéutico de una escuela de la localidad bonaerense de Isidro Casanova especializada en
autistas, precisó que en las 14.837 palabras que conforman la ley de Educación no figuran los vocablos alcohol o
nocturnidad, mientras droga e internet aparecen sólo una sola vez.
"Revela un preocupante desconocimiento de la realidad. El sistema educativo ha colapsado, y no sólo en nuestro país,
ante el arrollador avance de las nuevas tecnologías, el saber automático y la información mediática, lo que a su vez
generó en niños y adolescentes otros hábitos, conductas y hasta valores muy distintos a los de sus mayores, todo lo
cual, es justo reconocerlo, no se cambia mágicamente de un día para otro".
Recurrió luego a los datos de una encuesta realizada en 2006 en las principales ciudades del país por el Ministerio
de Educación de la Nación, la cual reveló que los niños y adolescentes de entre 6 y 16 años tienen anualmente --término
promedio-- unas mil horas de clase, pero en ese período pasan poco más de 1.500 horas frente a una pantalla de
televisión o de una computadora.
El psicoterapeuta advirtió que si bien no se puede achacar a la televisión y a la Internet la creciente violencia en
ámbitos escolares, pues se trata de un fenómeno que obedece, fundamentalmente, a factores económicos, sociales y
culturales, lo cierto es que esos medios alientan conductas agresivas y un exagerado consumismo, en especial, en los
niños y adolescentes.
Al respecto, se pronunció por un control estatal más efectivo.
"Sin llegar a la censura, sobre la televisión e internet. Pero es necesario reflotar la alianza familia-escuela para
poner juntos freno a tantas distorsiones de valores, a tanta violencia. Y eso se logra dedicando tiempo a nuestros
hijos, que es la mejor forma de amar y de educar".