El actor británico Daniel Craig, el consolidado nuevo Agente 007 del siglo XXI, consideraría "un error" que su
personaje traspasara el límite dibujado por Ian Fleming y tomara partido a nivel político, pues James Bond no deja de
ser, a su juicio, "un asesino" amoral que está "fuera del mundo".
Craig se muestra en parte responsable del notable giro que ha dado su personaje desde su incorporación --en 2006 con
Casino Royale
-- a la lista de intérpretes que se han metido en la piel de Bond y que está marcado por un mayor dramatismo, la
ausencia casi total del sentido del humor, una estética más oscura y una creciente soledad, mostrada como una fatalidad
de su particular profesión.
"Soy un gran fan de James Bond y quiero que dure más años, darle más vida introduciendo nuevos elementos, porque
repetir los mismos chistes y hacerlo aburrido podría destruirlo", señala para referirse a las dos películas de la saga
que aún le queda por interpretar y a su deseo de asentar un determinado carácter de 007 que pueda recoger su sucesor en
la gran pantalla.
Tras manifestar que estas películas "son para las masas, no para festivales" de cine, Daniel Craig rechaza que desee
vengarse de los críticos que pusieron el grito en el cielo cuando, en 2005, se hizo público su fichaje por no responder
aparentemente al perfil ideal del Bond que habían estereotipado Sean Connery o Roger Moore.
Recuerda también el "riesgo" que corrió al aceptar el reto de los productores Bárbara Broccoli y Michael G. Wilson
para tomar el relevo de Pierce Brosnan, y desconoce qué hará cuando ya no sea James Bond y confiesa seguidamente: "No
es un problema que te clasifiquen, hay cosas peores".
Ante la proliferación de marcas publicitarias que pueden verse en Quantum of Solace
, Craig acepta ser una suerte de "hombre-anuncio" porque "sin dinero no hay película, ni acción, ni localizaciones. Es
el precio que tenemos que pagar".
Preguntado sobre si a través del personaje se siente portavoz de los temas que se denuncian en las películas --el
calentamiento global, el poder de las grandes empresas o la dictadura--, responde: "Sí y no. James Bond está fuera del
mundo, no toma partido a nivel político y, si lo hiciera, sería un error" porque no debe traspasar el "límite" de ser
quien creó Fleming a mediados del siglo pasado.
Ese personaje "es muy ambiguo, sin moral, un asesino", sentencia este actor de 40 años que no duda en acatar
fielmente las órdenes de Broccoli y Wilson para transformar a un agente secreto que durante el siglo XX fue un ícono de
la frivolidad.
Kurylenko rechaza ser una muñeca más
La actriz ucraniana Olga Kurylenko, quien protagoniza junto a Daniel Craig la última aventura del Agente 007, valora
que su papel tenga "su propia historia" de venganza y sea lo suficientemente independiente de James Bond como para que
no se la catalogue como "una muñeca" más de esta saga.
Esta nueva "chica Bond" da vida a Camille, una boliviana que jura vengarse del general asesino de su madre y de su
hermana y que, así, se convierte en compañera de explosiones, venganzas y persecuciones del agente secreto antes que en
su tradicional amante de turno.
Según Kurylenko, su personaje es fuerte e independiente, casi un reflejo del portento físico de James Bond, pero al
mismo tiempo está herida por su trayectoria vital y sus conflictos internos; eso la hace vulnerable, lo suficiente para
que en el rol que interpreta de nuevo Craig se atisbe un rayo de humanidad.
Preguntada sobre si se ha basado en anteriores "chicas Bond" para preparar su personaje, reconoce que solamente en
aquellas en que primaba la energía física: Michelle Yeoh (El mañana nunca muere) y Eva Green (
Casino Royale
), aunque de esta última agradeció que le haya mostrado el camino a seguir para ser la pareja cinematográfica del agente
secreto más famoso.
"Nunca me imaginé que iba a ser una `chica Bond'", confiesa y añade que no habría aceptado el papel si éste la
hubiera dibujado como una "chica objeto".
Kurylenko se muestra orgullosa de la capacidad de resistencia física de que goza tras el rodaje, gracias a que
durante seis meses entrenó cuatro horas diarias para poder luchar, saltar, nadar o manejar armas.
Sin embargo, y como ya hiciera en Hitman
, se preparaba también para dar a su papel, eminentemente activo y combativo, "un toque humano. No somos máquinas".
Forster agradece pero no repetirá
El director Marc Forster reconoció que acabó "muy cansado" del rodaje de 007 Quantum of Solace
, especialmente por sus múltiples localizaciones, y aunque se mostró muy agradecido por haber consolidado a James Bond
como un oscuro antihéroe, rechazó dirigir la próxima entrega de la saga.
El director, responsable de películas como Descubriendo al país de Nunca Jamás y Cambio de vida
, comentó que tardó un mes en contestar a la oferta que le hicieron los productores Barbara Broccoli y Michael G. Wilson
para dirigir esta nueva entrega de las aventuras de James Bond.
Finalmente aceptó, haciendo suya una cita de Orson Welles para no tener que arrepentirse de no haber rodado nunca
una película comercial y porque la saga es "parte de la historia del cine", aparte de su interés en trabajar con Daniel
Craig, con quien le une su experiencia en el cine independiente.
Asimismo, pudo colaborar con el guionista Paul Haggis --responsable de la primera parte del nuevo filme de Bond,
Casino Royale
(2006)-- y sugerirle relaciones y diálogos de la película, además del lado "solitario, dolorido y aislado" del Agente
007.
En este sentido, relató cómo quiso imprimir a este personaje tanto la idea del "antihéroe" como el reflejo
cinematográfico del mundo actual, en el que las propias agencias secretas "están perdidas porque no saben si deben
proteger a todo el mundo o sólo a unos pocos".
Forster, quien dijo que pudo rodar "con mucha libertad" y la única condición de que Bond no matara a inocentes,
valora el grado de implicación que ha logrado establecer con Craig, con quien ha formado "una muy buena sociedad" y que
también quería continuar la historia de Quantum of Solace justo en el punto donde acababa Casino Royale
.
"Este James Bond está más de acuerdo con lo que quería Ian Fleming", señaló el cineasta, quien prefiere volver al
cine independiente y a un proyecto "más pequeño y personal" antes que embarcarse en la vigésimotercera entrega de la
saga, una de las más rentables de la industria cinematográfica. (EFE)