Irreverentes, inteligentes, desafiantes, rebeldes, contestatarios y por sobre todo, argentinos por naturaleza, los
integrantes de Bersuit Vergarabat volvieron a presentarse, después de dos años de ausencia, el pasado sábado en el Club
Estudiantes.
Esta vez, fue dentro del marco de la gira que vienen realizando por varios puntos del interior presentado los temas
de su último trabajo discográfico ?, y que incluye también a algunos países latinoamericanos.
Como era de esperar, los fanáticos se apostaron en calle Santa Fe mucho antes de que se abrieran las puertas,
esperando poder entrar primeros para buscar un lugar de privilegio y disfrutar del tan esperado show.
Los más atrevidos optaron por emular a los integrantes de la banda usando pijamas, aunque las remeras coparon en su
mayoría el particular paisaje rockanrolero, en el que no faltaron los cánticos alusivos y los saltos de
"precalentamiento".
Apenas pasadas las 22, las luces comenzaron a bajarse y los gritos invadieron el lugar, mientras que los músicos se
apostaban en el escenario.
Muy por el contrario a lo que se esperaba, el tema ¿Qué pasó?
fue el primero de la lista, y sus acordes emparentados con el reggae crearon un clima por demás cálido.
En contraste le siguió Laten bolas
, en la que el numeroso grupo desplegó sin miramientos su particular fuerza musical.
"Hoy es un día más con vida en el planeta tierra, alabando a la música... Gracias loco por estar acá", dijo el lider
de la Bersuit, Gustavo "El Pelado" Cordera, a modo de presentación.
Mi vida y Rebelión buscaron afianzar y dar a conocer los temas de la última placa, seguidos por
De ahí soy yo, De onda y Afro.
Después se coronaron los clásicos Va por Chapultepec y El viejo de arriba
, que contagiaron alegría y resaltaron la riqueza musical del grupo, que coquetea con los más impensados ritmos y que
van desde la cumbia, el reggae y el candombe hasta el pop o el más puro sonido rockero.
Tampoco faltaron El baile de la gambeta, Vida boba, El gordo motoneta y
Canción de Juan.
Murguita del sur, sin duda uno de sus clásicos más recordados de la banda, le dio paso a La soledad
, canción plagada de melancolía si las hay, y que supo bajar los decibeles de los presentes.
El momento era oportuno, y la balada Esperando el impacto acentuó la superficial calma.
Llegaron Un pacto para vivir, Luna hermosa y Ebrio sinrazón
. El calor comenzaba a sentirse cada vez más, hasta que Tuyu desató la energía y locura entre los presentes.
"El Pelado" y sus "secuaces" no se privaron de nada: tocaron, hicieron coreografías, bailaron, bromearon y, por
sobre todo, lograron un feedback más que íntimo con la gente, que no paraba de aplaudir cada uno de los temas.
El sentimiento argentino. Yo tomo
trasladó el particular baile cumbiero al campo y las tribunas.
La remeras girando al viento anunciaron La argentinidad la palo
, que tocó las fibras más ondas del sentimiento celeste y blanco.
"El corrupto de Ménem, el idiota de De La Rúa, el usurero de Kirchner y la frivolidad de Cristina... Yo no tengo
nada que ver... Yo argentino", ironizó Cordera.
La bolsa le quitó el aliento a la muchedumbre y El tiempo no para compensó la balanza.
"Ver a mis compañeros, después de 20 años tocar con las mismas ganas y la misma onda, me emociona. La música nos
mantiene vivos", alegó el particular cantante, vestido de impecable pijama negro.
Sobre el final, Señor Cobranza
afianzó las ideas políticas de un grupo de compañeros y amigos que no se callan nada, y que a través de acordes y
letras lograron crear uno de los mejores grupos de rock de la Argentina y Latinonamérica.
Piden por la justicia y por un mundo mejor, en el que el cuidado del medio ambiente es el punto principal de partida.
Bersuit Vergarabat, al igual que algunos vinos, mejora con el tiempo.
La previa también fue una fiesta
Energía. Adrenalina. Emoción... Palmas y voces fueron los compases de espera de los cientos de jóvenes que empezaban
a llegar al estadio del Club Estudiantes para vivir el show de la Bersuit.
Desde una distancia media podían verse decenas de cabezas moviéndose rítmicamente hacia arriba y hacia abajo,
desafiando con sus saltos el efecto de gravedad. Desde más cerca las leyes de la física parecían rebelarse aún más, ya
que el verdadero centro de atracción pasaba a ser el escenario, que aún se mantenía vacío.
"Es la segunda vez que los vengo a ver. Me encanta el estilo de la banda, su historia, cómo empezaron a tocar... su
forma de ser tan alocada...", dijo Emilio (de 20 años) que había ido con su amigo Andrés (18). Ambos estaban
expectantes y preparados para la "fiesta".
Apenas a unos centímetros estaba Romina (25), recién llegada desde la ciudad de Buenos Aires. Esa mañana, a pocos
metros del Obelisco se había reunido con 26 amigos que, distribuidos y bien organizados en dos combis, visitaron la
ciudad para no perderse el recital de su banda favorita.
"Nos conocimos a través de internet, hace ya unos meses, y si bien somos de distintas zonas del Gran Buenos Aires y
de capital, nos une el sentimiento y la música de la Bersuit" --contó--. Yo particularmente los sigo desde hace más de
cinco años y me encantan todos sus temas".
"Es una locura inexplicable que da alegría constantemente", confesó Matías (24), quien calcula haber presenciado ya
trece shows de la banda. "Todo en ellos tiene algo especial... su música, las letras, su poesía", opinó.
Bien cerca --porque ya a esa altura era imposible mantenerse a una mínima distancia del otro-- estaba Leandro (21)
con el pijama a rayas, símbolo característico de la Bersuit. "Los sigo por el baterista... ¡ehhh Carlitooos!... ahí
acaba de asomarse al escenario, ¿Lo viste?", preguntó entre gritos y saltos. Estaba con "el pelado" --tal como le dicen
sus amigos-y los demás chicos del foro. Ambos contaron haber tenido la oportunidad de conocer a los músicos, "tienen
muy buena onda", dijeron.
María (19) y Magdalena (21) son dos talentosas violinistas de la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca, pero
no sólo escuchan música clásica. María tiene la discografía completa de la Bersuit. "¡Me encantan!", sonrió.
Bruno, Germán, Gonzalo, Ezequiel, Nicolás, Julieta, Juliana y Estefanía --amigos y compañeros de colegio--
representaban el ambiente general de euforia y alegría, que se trasladó hasta el escenario cuando, apenas pasadas las
22, empezó a sonar el estribillo del primer tema. Todo vibró.
Rock en números
-- 2.100 personas aproximadamente asistieron al recital.
-- 10 músicos subieron a escena.
-- 8 horas duró el montaje del escenario y otras 8 la prueba de sonido.
-- 50 personas trabajaron en el equipo técnico.
-- Una consola digital de última generación con 10 sistemas por lado constituyeron el equipo de sonido.
-- 130 mil wats en potencia de luces.