RABAT (Reuters) -- La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, defendió ayer la estrategia de su
administración en Irak y afirmó que tiene una relación abierta con el primer ministro Nuri al-Maliki, luego de
afirmaciones de que Washington lo había espiado.
En el final de una visita de cuatro días al norte de Africa, Rice desestimó las acusaciones contenidas en un libro
del periodista estadounidense Bob Woodward, que presentó una crítica mirada interna a la toma de decisiones de la
administración del presidente George W. Bush en Irak.
El libro afirma que Estados Unidos espió a Maliki y a otros líderes iraquíes.
"Tenemos una relación política y diplomática abierta con los iraquíes (...) yo misma trabajo constantemente con el
primer ministro Maliki", dijo Rice en una conferencia de prensa en la capital marroquí, Rabat.
La funcionaria no respondió directamente a las acusaciones de espionaje, pero dijo: "Compartimos información y es
una relación muy abierta y transparente, como es apropiado con amigos que han pasado todo lo que nosotros hemos pasado".
Woodward escribió que la vigilancia de Maliki causó preocupación entre varios altos funcionarios estadounidenses,
que cuestionaron si valía la pena el riesgo, dados los esfuerzos de Bush para ganar la confianza del primer ministro.
Rice fue uno de los arquitectos de la invasión estadounidense a Irak en marzo del 2003, cuando era asesora de
seguridad nacional de Bush.
Aunque ha admitido que se cometieron errores, particularmente en los primeros días después de que la invasión
derrocó a Saddam Hussein, Rice ha afirmado de forma continua que la decisión de invadir Irak fue correcta y que la
historia lo demostrará.