Hace cien años, el 10 de septiembre de 1908, llegó a nuestra ciudad Gabino Ezeiza, uno de los payadores más famosos
de todos los tiempos.
Personajes ubicados entre la leyenda y la historia, los payadores tuvieron en Santos Vega a su último ser
mitológico, hombre que sostuvo su última payada, a la sombra de un ombú, frente al mismísimo Diablo. De cómo la leyenda
se entremezcló con la realidad, encontró en Gabino Ezeiza un punto de contacto. Es que Santos Vega también mantuvo una
dura payada con el moreno Pancho, quien, poco después del contrapunto, regaló su guitarra a Ezeiza.
Así, Gabino enlazó mitología y realidad. Tal era su fama que este diario lo definió como "el último gajo de ese
árbol frondoso que fecundó la inspiración sublime de Santos Vega".
Pero Gabino era tan real como nuestro viento y los bahienses se aprestaron a oír "los acentos quejumbrosos de su
guitarra y los ecos dulces y armoniosos de sus cantos". Su primera actuación tuvo lugar en el Hotel de Londres, de
Chiclana y O'Higgins. Su show
incluía la participación del prestidigitador Desideri y del guitarrista oriental Backus. En la reunión, denominada
"velada nacional", el popular Gabino "hizo derroche de inspiración, sentimiento, tacto e inteligencia". Un día después,
ofreció un encuentro a total beneficio del Hospital Municipal.
Ezeiza dejó la ciudad luego de una semana. Envió una elegante tarjeta a este diario, como despedida de sus amigos,
"a quienes no he podido estrechar la mano".
Siguió payando hasta el 12 de octubre de 1916, en que la muerte puso punto final a esta curiosa improvisación que es
la vida.