EL MANTENIMIENTO de los caminos vecinales constituye una de las prioridades que debiera ser atendida con la máxima
eficiencia por los municipios de esta zona, donde la actividad rural representa la base principal del quehacer
económico. Sin embargo, no siempre se encuentra el punto de equilibrio entre los requerimientos del sector y la
prestación a cargo de las comunas. En algunos casos, en procura de superar las diferencias, se establecieron novedosas
fórmulas, como la constitución de entes especiales por parte de los productores, para que éstos se encargaran de los
trabajos, con maquinarias provistas por los organismos municipales.
EN EL distrito de Adolfo Alsina acaba de verificarse una situación de distanciamiento entre el Departamento
Ejecutivo y el campo, en este caso representado por la Sociedad Rural, dado que los agricultores y ganaderos consideran
que la atención brindada a los caminos de tierra no es la apropiada a fin de que los establecimientos puedan dar salida
a los granos y a la hacienda hacia los lugares de comercialización. De acuerdo con lo manifestado por directivos de
aquella entidad, la situación no es novedosa: desde hace muchos años, se viene soportando este problema, que ya debiera
haber encontrado soluciones de fondo. A tal punto llegó el episodio que el intendente municipal no concurrió al acto de
inauguración de la muestra ganadera realizada durante el fin de semana.
CONFORME declaraciones de los ruralistas, el último ajuste de la tasa vial, ahora ubicada en 4,30 por hectárea, fue
sancionado sin dilaciones por el Concejo Deliberante, pero no se aprecia que, al mismo tiempo, se realicen los
esfuerzos suficientes en procura de acrecentar la calidad del servicio. Más aún: señalaron que de los 2.700 kilómetros
de caminos vecinales del distrito, no más de 500 son sometidos a alguna tarea de conservación, lo cual no significa una
contraprestación ajustada a los aportes de los dueños de los campos. Por último, se objeta que los fondos recaudados
por dicha tasa no se destinen específicamente a los caminos, sino que van a parar a otros destinos propios de la
administración municipal.
COMO SUCEDE en una amplia región --no sólo del sudoeste bonaerense sino de otras provincias agroganaderas--, el
partido de Adolfo Alsina está sufriendo las consecuencias de una pertinaz sequía, continuadora de otras registradas en
los años anteriores. Tanto es así que, en el último quinquenio, allí se perdieron alrededor de 70.000 vacunos, cantidad
que no será sencillo recuperar, al menos en el corto plazo. Si a ello se agrega el insuficiente mantenimiento de los
caminos vecinales, se tendrá un panorama más complicado todavía, que encuentra otro de sus eslabones en el inexistente
retorno de las sumas que el distrito entrega al Estado en concepto de retenciones a las exportaciones; esos mil
millones de pesos salidos de Adolfo Alsina no encontraron respuesta --como sucede en todo el interior-- en obras que
signifiquen una mejora en la infraestructura alrededor de la cual se desarrollan las actividades agropecuarias,
generadoras de la mayor parte de las ventas argentinas en los mercados internacionales.