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   Miércoles 7 de noviembre de 2012
 
UN RIESGO A LARGO PLAZO
Ambientes irrespirables
La presencia de agentes contaminantes del aire en el sector laboral no siempre está bien identificada, pero causa efectos deletéreos sobre el aparato respiratorio. A veces, estas enfermedades "profesionales" se gestan a lo largo de años de exposición.
     En la actualidad y aún con el avance de la ciencia y la tecnología, existen muchos trabajos, donde los productos que se manipulan o la contaminación del ambiente laboral, constituyen agentes de riesgo, exponiendo a las personas a padecer enfermedades del aparato respiratorio.
     Algunos trabajadores están más expuestos a ámbitos laborales donde pueden adquirir enfermedades respiratorias que, sin embargo, se pueden prevenir.
     Estos agentes, señala la doctora Raquel Irene Pendito, médica cirujana y neumonóloga, coordinadora de la Sección Enfermedades Ocupacionales de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), pueden afectar a la persona ya sea directa o indirectamente, como puede ser por proximidad a una cabina de pintura, a polvo de soldadura, de madera, o quienes efectúan carga y descarga de diferentes tipo de materiales.
     El problema es que estos agentes, según advierte la especialista, no siempre son bien identificados.

Polvos orgánicos e inorgánicos
     Entre los posibles agentes de riesgo la doctora menciona los polvos orgánicos, como lo son el polvo de algodón, los provenientes de mohos de queso, el polvo de las pieles de astracán y zorro o los polvos derivados de cereal, entre otros.
     Entre los polvos inorgánicos se destacan el sílice presente en la construcción, en limpiadores de chorro de arena (también usados en la construcción) y en la minería, al cortar o taladrar arenisca y granito.
     El trabajo en una fundición (moldeadores) y la fabricación de vidrio, cerámica y arcilla también suelen requerir cuidados especiales.
     También los gases, humos y sustancias químicas pueden ser la causa de los diferentes trastornos respiratorios.

Mecanismos de defensa
     "El sitio exacto de las vías aéreas o de los pulmones donde llega la sustancia inhalada y el tipo de enfermedad pulmonar que desarrollará, dependen del tamaño de las partículas", señala la médica.
     Las más grandes pueden quedar atrapadas en la nariz o en las vías aéreas grandes, pero las más pequeñas pueden alcanzar los pulmones. Una vez allí, algunas partículas se disuelven y pueden pasar al flujo sanguíneo.
     El organismo tiene varios mecanismos para eliminar las partículas aspiradas.
     En las vías respiratorias, la mucosidad cubre las partículas y, en general, las expulsa mediante la tos.
     "Es fundamental, además, que se cumpla la Ley de Espacios Libres de Humo de tabaco, ya que este, junto con otros humos y polvos que están presentes en el hábitat laboral, tienen acción sinérgica y deletérea", sostuvo la profesional.

Efectos en el tiempo
     Congestión nasal, estornudos, tos (seca o productiva con expectoración), dolor torácico, falta de aire en crisis o progresiva hasta permanente, pueden ser los síntomas.
     Como consecuencia de la contaminación del aire puede generarse un cuadro banal, tipo resfrío o cuadros de bronquitis, asma u otros, que dependiendo de la enfermedad (y, en especial, de la posibilidad de acceder o no al diagnóstico oportuno) pueden causar enfermedades crónicas o, incluso, fatales.
     En el marco de la legislación vigente hay un listado de enfermedades profesionales respiratorias, como la rinitis, donde las fosas nasales suelen ser el alerta y los síntomas iniciales son: estornudos, nariz tapada y secreciones nasales, o el EPOC o el asma si afecta a los bronquios.
     Además, enfermedades del parénquima pulmonar, como silicosis fibrosis alveolitis.
     Algunas infecciones pueden considerarse "profesionales", como la tuberculosis, algunas virosis o micosis --infecciones por hongos-- y algunos tumores de bronquio, pulmón o cáncer de pleura, pueden serlo también.
     Hay que tener en cuenta que algunas de estas afecciones se mantienen latentes y pueden detectarse hasta veinte años después de haber estado sometido a la exposición al agente deletéreo.
     Sucede con el cáncer de pulmón por causa ocupacional, el de pleura mesotelioma y la neumoconiosis.

¿Qué hacer?
     Medidas preventivas de las enfermedades respiratorias de origen ocupacional:

1. Difundir cuáles son los riesgos que acarrean al organismo la exposición a los contaminantes ambientales o agentes de riesgos laborales, su modo de protección y alertar, incluso, sobre los síntomas.

2. La vigilancia ambiental, con monitoreo regular de los niveles de exposición de los agentes mencionados, que suele estar a cargo de un técnico o ingeniero en seguridad industrial.

3. Exámenes periódicos de salud a los trabajadores expuestos, a cargo de la ART contratada, haciendo hincapié en la investigación del aparato respiratorio, que incluyan laboratorio, radiografías de tórax de frente y espirometría.

4. Registro de los trabajadores expuestos a agentes de riesgo con capacidad de generar enfermedad (neumoconiosis: silicosis, asbestosis hasta tumor maligno) de larga latencia, a fin de que puedan ser controlados aún después del cese laboral.


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